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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Pánico al referéndum griego

Desde Euskadi nos envían este breve artículo del compañero Koldo Campos Sagaseta:

Abro los periódicos y, en grandes titulares, me encuentro con la última noticia que me grita y me reitera su espanto en un medio y en otro: “¡Las Bolsas se desploman tras el anuncio de referéndum en Grecia sobre el rescate… Las primas de riesgo española e italiana se disparan… Batacazo en los mercados tras el anuncio de un referéndum en Grecia…Las Bolsas europeas se hunden… Referéndum griego aumenta el riesgo de una quiebra… El giro dramático de Grecia… Bruselas urge a Grecia a cumplir con sus compromisos… Sarkozy convoca reunión sobre referéndum griego… España lamenta la decisión de Papandreu… Rubalcaba dice que el referéndum es una mala decisión…!”

¿Y cómo es posible tanto hundimiento, tanto desplome, batacazo, riesgo, urgencia, giro, quiebra, drama…? ¿Qué es ese horror que lo provoca?

Dice el diccionario que “referéndum” es un: “procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos.”

O lo que es lo mismo, que la causa de que el pánico conmueva los cimientos de tantos sólidos principios y venturosos futuros, es que el pueblo hable, que el pueblo decida, que sea su gobierno soberano quien tome la palabra. Esa es, precisamente, dicen las Bolsas, los Mercados, Bruselas, Sarkozy, España y los medios de comunicación, lo que diferencia una democracia de una dictadura.

La ilustre Comunidad Europea, dechado democrático, paradigma de todas las virtudes, obligada referencia ética y moral, quintaesencia del buen gusto…hace tiempo que sabe y practica que para no obtener respuestas lo mejor es no hacer preguntas.

viernes, 28 de octubre de 2011

Grecia también se aisla del mundo?

Finalmente Grecia obtendrá una quita del 50% de su deuda, cifra importante pero que tan sólo logra que de representar el 160% de su PBI, ahora pase a ser el 120%.

Según se informa, en términos absolutos la quita representa la mayor reestructuración, aún superior a la llevada a cabo por la Argentina que llegó a orillar el 70%.

Entonces, Grecia pasa a recontraaislarse del mundo? Para el establishment no. Por qué, si de Argentina se dijo las peores barbaridades? Porque esta monumetal reestructuración no fue una decisión soberana, sino que fue decidida por los dos poderosos de Europa, Alemania y Francia, quienes pusieron como condición que se instale en la Hélade un equipo de conducción extranjero, representante de los intereses de los grandes grupos financieros europeos.

Bien se hace en recordar las teorías que el finado Rudiger Dornbusch propuso para la Argentina, que no hace mucho recordábamos en este blog.

Hoy más que nunca la figura de Néstor engrandece nuestro orgullo de argentino.

domingo, 11 de abril de 2010

La situación en Grecia segùn la mirada de Paul Krugman

La deuda de Grecia, una espiral mortal hacia el default

Por: Paul Krugman
Fuente: Clarín - THE NEW YORK TIMES

La crisis de la deuda griega se está acercando al punto de no retorno. Un plan de rescate parecen estar desvaneciéndose, en gran parte gracias a la terquedad de Alemania, los inversores, nerviosos, han llevado a las nubes las tasas de interés de los bonos del gobierno griego, lo que implica un marcado aumento en los costos que el país debe pagar por los préstamos.

Esto obligará a Grecia a endeudarse aún más, lo que seguirá debilitando la confianza. ¿Cómo escapar a esta espiral mortal hacia el default? Es una lección para el resto. ¿Pero qué nos enseña exactamente?

Grecia está pagando el precio de su irresponsabilidad fiscal. Pero además pone de manifiesto el peligro extremo que plantean las políticas monetarias deflacionarias. Los funcionarios estadounidenses deberían tomar nota.

La deuda pública griega, de un 113% del PBI pero otros países enfrentaron niveles similares de deuda sin sufrir una crisis. Por ejemplo, en 1946, Estados Unidos, que acababa de salir de la II Guerra Mundial, tenía una deuda federal igual al 122% de su PBI. ¿Cómo hizo el gobierno de los EE.UU. para saldar la deuda contraída durante la guerra? En realidad, no lo hizo. A fines de 1946, el gobierno federal debía 271.000 millones de dólares; a fines de 1956 esa cifra se había elevado ligeramente a 274.000 millones. La proporción deuda-PBI se redujo no porque bajara la deuda sino porque aumentó el PBI, que se duplicó en dólares a lo largo de una década. Este aumento del PBI en dólares casi en igual medida fue resultado del crecimiento económico y la inflación, ya que el PBI real y el nivel general de precios subieron alrededor de un 40 por ciento entre 1946 y 1956.

Lamentablemente, Grecia no puede esperar similares resultados. ¿Por qué? Por el euro.

Hasta hace ser miembro de la eurozona parecía algo bueno para Grecia, ya que le permitía tener crédito barato y abundante ingreso de capitales. Pero ese ingreso de capitales también produjo inflación. y cuando terminó el baile, Grecia se encontró con costos y precios que no concordaban con los de las grandes economías de Europa. En un tiempo, los precios griegos tendrán que volver a bajar. Y eso significa que Grecia verá agravada su deuda por la deflación.

Este es un proceso doloroso, que invariablemente afecta el crecimiento y el empleo. De modo que Grecia no podrá crecer para desendeudarse. Por el contrario, tendrá que vérselas con la deuda en medio de una economía que, en el mejor de los casos, está estancada. En consecuencia, la única forma en que Grecia podría mitigar el problema de la deuda sería con recortes de gastos y aumentos de impuestos salvajes, medidas que agravarían el índice de desempleo. Por eso, no es de extrañar que los mercados de bonos estén perdiendo la confianza y llevando la situación al borde del precipicio.

¿Qué se puede hacer? Grecia podría aliviar algunos de sus problemas saliendo del euro y devaluando. Pero cuesta imaginar cómo podría hacer eso sin provocar una catastrófica corrida bancaria. En realidad, los preocupados ahorristas ya han comenzado a retirar dinero de los bancos griegos. Para esto no hay buenas respuestas.

¿Cuál es la lección para EEUU? Debemos tener responsabilidad fiscal. Abordar las cuestiones de largo plazo importantes como los costos de salud. No hacer gestos grandilocuentes y ponernos avaros con los gastos de corto plazo para ayudar a una economía en apuros. Evitar la deflación o incluso una inflación excesivamente baja. A diferencia de Grecia, no estamos atados a la moneda de otro. Pero, como ha demostrado Japón, hasta los países que tienen moneda propia pueden caer en la deflación.

Lo que más me preocupa de la situación estadounidense actual es el creciente clamor de los halcones de la inflación, que quieren que la Fed suba las tasas (y que el gobierno federal reduzca el estímulo) aun cuando el empleo apenas ha comenzado a recuperarse. Si se salen con la suya, eternizarán el desempleo masivo. Y además, la deuda pública de los EE.UU. será manejable si volvemos a un crecimiento vigoroso y una inflación moderada. Pero si se imponen los partidarios del dinero escaso, eso no va a ocurrir. y puede pasar cualquier cosa.