martes, 1 de diciembre de 2015

Antecedentes del futuro Secretario de DDHH de la Nación

Por Manuel Izraelson (Agencia APU)
Claudio Avruj inició su carrera como funcionario público en el año 2007, cuando Mauricio Macri lo nombró al frente de la Dirección de Relaciones Institucionales del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aire. Durante el segundo mandato de Macri, Avruj pasó a desempeñarse como máxima autoridad de la Subsecretaria de Derechos Humanos y Pluralidad Cultural del gobierno porteño. Pero la carrera política de Avruj y su relación con el macrismo empezaron mucho tiempo antes.
Antes de formar parte del gabinete porteño, el futuro Secretario de Derechos Humanos de la Nación se desempeñó como director ejecutivo de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), entre 1997 y 2007. La DAIA es el organismo que representa políticamente a la comunidad judía argentina en el país y en el ámbito internacional. El mismo organismo que tres años antes de que asumiera Avruj sufriera el atentado más sangriento de la historia de nuestro país, perpetuado en la AMIA/ DAIA. Avruj llegó a ocupar ese cargo de la mano del ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, quien está siendo enjuiciado por el encubrimiento del atentado.
Durante el tiempo que Claudio Avruj ejerció su cargo en la DAIA estuvo vinculado a la fundación macrista Creer y Crecer. Quienes lo conocen aseguran que es uno de los principales operadores políticos del PRO en la comunidad judía. Cuando Avruj se desvinculó de la DAIA para ser funcionario de la ciudad los directivos de la institución judaica descubrieron que Avruj cobraba un cheque del partido político de Macri a través de la fundación Creer y Crecer, algo totalmente inaceptable para la colectividad judía.
Jorge Elbaum reemplazó a Avruj en la DAIA cuando éste pasó a desempeñarse como funcionario de la ciudad. Al ser consultado por APU sobre el desempeño de Avruj en la DAIA, manifestó que al llegar a la entidad recibió varias denuncias de corrupción y maltrato al personal por parte de Avruj, como por ejemplo quedarse con dinero que donantes aportaban a la institución para el pago de sueldos de los empleados. Las denuncias se comprobaron a partir de una comisión investigadora que creó la institución.
Elbaum además acusa a Claudio Avruj, al ex vicepresidente de la DAIA Waldo Wolff (quien dejó su cargo recientemente para ser diputado nacional del PRO) y a Jorge Kirchbaum (abogado del ex presidente De la Rúa); de insistir a través de la DAIA en la complicidad del gobierno de CFK con el encubrimiento del atentado a la AMIA. Elbaum afirmó que: “la tarea que asumieron Avruj, Wolff y Kirchbaum fue iniciada un decenio atrás por quien es denominado en los pasillos de la AMIA como “la anguila”, el bioquímico Sergio Bergman, cabeza de este puente derrotero”.
Una de las primeras controversias públicas que implicaron a Avruj como funcionario de la Ciudad fue la defensa del ex comisario “El Fino” Palacios, quien fue procesado junto al presidente electo Mauricio Macri por formar parte de una asociación ilícita que espiaba a los familiares de las víctimas del atentado a la AMIA/DAIA, y tuvo que dejar su cargo en la conducción de la Policía Metropolitana. Avruj declaró en el año 2010, frente a la comisión investigadora especial sobre las escuchas ilegales, tener relación con el PRO desde el año 2002 y admitió haberle recomendado a Sergio Burstein (víctima de las escuchas y representante de familiares de las víctimas del atentado a la AMIA): “que modere sus críticas hacia “El Fino” Palacios y que su nombre no se barajaba para dirigir a la Policía Metropolitana”. Pero lo más increíble es que en la misma declaración Avruj admitió que: “Palacios frecuentaba la embajada de Israel y tenía una gran relación con el ex embajador israelí Rafael Eldad, yo compartí varios eventos con Palacios, quien era muy apreciado por la comunidad judía”. Ante la misma comisión investigadora Burstein declaró que Avruj lo llamó el 17 de febrero de 2009 de parte de Macri y le dijo: “No sigas con el discurso contra Fino Palacios, porque fue dejado de lado como jefe de la policía. No hagas ese discurso porque vas a quedar pedaleando en el aire”.
Macri designó a Palacios como jefe de la Policía Metropolitana el 2 de julio de 2009. El ex comisario tuvo que renunciar al cargo el 25 de agosto de ese año. Cuando Macri fue reelecto en 2011, Avruj fue premiado con la Subsecretaria de Derechos Humanos, donde se convirtió en el brazo ejecutor de las políticas de vaciamiento del presupuesto.
En el 2013 Avruj asumió como presidente del Museo del Holocausto para poder disputar la presidencia de la DAIA. Al llegar a la entidad nombró a Guillermo Yanco, marido de Patricia Bullrich (diputada del PRO y futura Ministra de Seguridad), como vicepresidente, cargo que sigue ocupando a diferencia de Avruj, que tuvo una escandalosa salida por deber el sueldo de los empleados durante tres meses.
La saga de Avruj siguió con el cierre del Programa de Asistencia a Víctimas de Delitos Sexuales, que depende de su oficina, despidiendo a todos sus empleados. Como si esto fuera poco, también decidió ahogar económicamente al Parque de la Memoria, donde funciona el monumento a las víctimas del terrorismo de Estado de la última dictadura cívico-militar. Los empleados recibieron la noticia por parte del propio funcionario que no recibirían una actualización salarial y según Iván Wrobel (delegado de ATE), Avruj manifestó: “al que no le gusta es libre de irse”, afectando al 90% de su personal y comprometiendo el funcionamiento de dicho espacio.
Último capítulo: pauta para sí mismo
Algo que llama la atención es la vocación por los medios de comunicación del futuro Secretario de DDHH de la Nación. Junto a Guillermo Yanco (su habitual socio y marido de Patricia Bullrich), es co-propietario de la Agencia Vis a Vis. La misma se presenta como cadena judía de información y en la actualidad está contratada por la DAIA. El portal de noticias recibió publicidades del Banco de la Ciudad, La Legislatura Porteña, la Agenda Cultura BA y de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 
Durante el kirchnerismo, la Secretaria de Derechos Humanos ocupó un lugar simbólico y político muy relevante. Con Macri, empieza a tener un perfil bien distinto. 

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