sábado, 8 de mayo de 2010

Qué hace el Estado con la llamada "plata de los jubilados"



Recomendamos la columna de Alfredo Zaiat en Página/12 de hoy:

El equivalente al 10 por ciento del Producto Interno Bruto es el dinero que maneja el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) del sistema previsional. Unos 147 mil millones de pesos estaban integrados en esa cartera de inversiones a fines de marzo. De ese total, alrededor de 10 mil millones se destinaron a proyectos productivos, lo que representa el 6,8 por ciento de ese fondo. En el último año hubo un incremento sustancial de ese rubro, al expandirse en 255 por ciento respecto del stock existente. Se financiaron iniciativas de la Central Atucha II, de Aysa, Enarsa, obras públicas, infraestructura hídrica y del sistema vial. A nivel sectorial se destaca el incentivo otorgado a ocho terminales de la industria automotriz por un monto global de 447,5 millones de pesos. Desde el cambio de régimen, que enterró el negocio especulativo de las AFJP con el aporte mensual de los trabajadores, el FGS registró una suba nominal del 50 por ciento, alza motorizada por la revalorización de las cotizaciones de los bonos. La estructura de la canasta de inversión sigue dominada por títulos públicos (62 por ciento), luego se ubican acciones y bonos privados (12 por ciento) y depósitos en plazos fijos (8 por ciento). El resto se distribuye en otras colocaciones, como la mencionada de proyectos productivos. (...)

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lunes, 3 de mayo de 2010

Dice la prensa: "En forma unánime, cancilleres de la Unasur propusieron que Kirchner sea secretario general"


Seguramente el apoyo al ex presidente argentino de gobiernos como el de Brasil, Venezuela, Bolivia y Ecuador debe ser por su perfil corrupto y de re-derecha, no?

Soy la mierda oficialista...


Leemos hoy en La Nación:

Diputados
Sabbatella sigue en el centro de la polémica
Negó ser oficialista; lo defendió Rossi

El diputado nacional Martín Sabbatella negó ayer ser parte de un "dispositivo oficial" y "mantener relaciones carnales" con el kirchnerismo en la Cámara baja, al rechazar las imputaciones que ubican a él y a su bloque, Nuevo Encuentro Progresista (NEP), actuando de manera funcional a la estrategia política del Poder Ejecutivo. El escándalo estalló el miércoles último (...).

Hay que poner en cuarentena a este muchacho. Hay que evitar la epidemia! Puaj! Cuanto asco...

domingo, 2 de mayo de 2010

Es sólo una cuestión de actitud...


Entrevista de La Nación al CEO de la empresa Newsan respecto a la nueva situación que se abre a partir de la reciente ley que favorece la producción de electrónicos en Tierra del Fuego.

Interesante el contraste entre el pesimismo de la entrevistadora y la visión optimista del directivo empresario:

-¿Sufrieron el impacto del aumento de los costos laborales? -Acompañamos el proceso nacional que se negocia con la Unión de Obreros Metalúrgicos (UOM) y lo que se pacte a nivel nacional.

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El ladrón cree que todos son de su condición


“Es mentira que una trader de maquinaria agrícola cobra sólo el cinco por ciento en las operaciones. Todas cobran entre el diez y el quince. Eso es lo que nos cobraba la otra empresa que se ofreció en su momento y es lo que pagan los exportadores de maquinarias brasileñas. Es distinto con los granos. Ahí sí cobran el cinco por ciento. Pero la maquinaria es compleja, son difíciles los trámites de entrada a un país, es difícil el transporte y hay roturas de importancia. Es ridículo suponer que 39 empresas nos pusimos de acuerdo para pagar una coima. Y, más, el trabajo de la trader Palmat fue facturado, se pagó en blanco, con cheques. ¿Así se pagan coimas?” José María Alustiza es el titular de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma). Fue la cabeza de la operación de exportación a Venezuela y se indigna con las acusaciones: “Los brasileños se deben estar matando de risa y esperan que con estas imputaciones falsas puedan desplazarnos del mercado venezolano. Aquella operación, totalmente transparente, fue la mejor de la historia argentina en la venta de máquinas agrícolas”. (Página 12)

La irresponsabilidad del proyecto opositor, capitaneado por el Grupo Clarín, es la de llevarnos al caos con tal de derrotar al proyecto nacional y sostener sus privilegios particulares.

sábado, 1 de mayo de 2010

1º de Mayo. Néstor junto a la CGT


"El destino de la Argentina está en juego”. (...) “Nos preocupa mucho la visita que hicieron aparentemente para intentar presionar a la Corte Suprema de la Nación, encabezada por Magnetto y otros empresarios para hablar sobre la ley de medios y otros elementos. Confiamos en la Corte, pero estemos atentos pueblo argentino, porque estos sectores del privilegio no se resignan y quieren seguir manejando la cuestión mediática y, si pueden, la Argentina a su antojo”, remarcó esta tarde en Paraná el compañero Néstor Kirchner.

"Hay un camino apasionado para seguir cambiando la Argentina. Vamos a seguir luchando con todas nuestras fuerzas para consolidar este modelo de país y estoy seguro que en el 2011 de una punta a otra del país se va a volcar ese apoyo", sostuvo.

El acto contó con la palabra del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri y el titular de la CGT, Hugo Moyano.

Audio

1º de Mayo


Esta noche descorcho un vinito en honor a todos los laburantes que se rompieron el lomo en la conquista de condiciones dignas de vida para el pueblo trabajador, y, por qué no también, para buena parte de la gilada clasemediera.

Pero mientras busco el sacacorchos, les dejo un texto que me acercó la gente de MAPAS:

1

Se habla mucho del trabajo. Y es lógico y necesario. La pregunta es en qué medida encaminamos reflexiones para proponer estrategias de construcción. Unas que, justamente, puedan re-constituir una referencia para la articulación en el campo popular y democrático en torno al trabajo y los trabajadores.

Como todos tenemos en alguna medida posibilidades y responsabilidad en esto, hay una tarea y una disputa: Hacer, reforzar, en torno a la figura de los trabajadores sus reivindicaciones y lo que éstas significan en la historia del país: un punto nodal de la política, la cultura, la economía, toda la tarea histórica y cotidiana. Interpelar eso, sabiendo que está en el centro de las posibilidades de felicidad social y que es un horizonte entusiasmante y exigente, necesario y posible, central, para la construcción de un país más justo y democrático.

2

Una apuesta de cara al Bicentenario argentino. Una gran batalla simbólica pero también –y sobre todo, y por eso– muy política en el espacio público. Así como el Centenario plasmó el gran relato del país granero –como se ha dicho, con un “optimismo vacuno”– este bicentenario puede ser –lo podemos hacer, lo debemos hacer– de los trabajadores. Más precisamente: De los que quieren y viven de su trabajo, lo tengan o no. Ahí mismo, poner la escarapela: en ese pecho, en esos frentes, personales y colectivos.

En 1904, Bialet Massé publicó su Informe sobre el estado de las clases obreras en Argentina. A más de cien años de distancia, nos toca el desafío de hacer nuestro propio “informe”. Que le de forma a una realidad, una vivencia y un protagonismo. También, que atisbe y oriente episodios próximos: Darle forma a lo que no vemos todavía, con las ganas y el deseo de que sea. Dando cuenta, en ese esfuerzo, de los principales logros y acumulados, de lo mucho pendiente, de las zonas críticas. Y de los nuevos límites.
Reconociendo actores y conflictos, a trasluz de la batalla central entre capital y trabajo a través de la historia. O sea: hoy, en la densidad del presente.

3

Para pensar y hacer lo colectivo, la organización es central. Desacreditar a los sindicatos fue uno de los principales triunfos de los ’90: Se instaló el descrédito en el sentido común y en los modos de construcción de muchos actores sociales y políticos. Sostenida además por la corrupción efectiva de muchos dirigentes y sindicatos que se transformaron en empresarios, avalando el desguace del estado, participando en la fiesta de la privatización y consintiendo la pérdida de derechos de los trabajadores: transformándose en patrones.

Con todo lo cierto que hay en los ejemplos, y los muchos que son, es necesaria una mirada realista y rigurosa de lo realmente existente y de la complejidad del espacio sindical. También, una autocrítica de cómo otros actores contribuyen o contribuimos –desde “organizaciones comunitarias” y hasta los “movimientos sociales”– a la reproducción de la idea de que la organización de los trabajadores no tiene sentido. Un proyecto de país sin sindicatos es una falacia impuesta y consentida en los ´90. De la misma manera que esperar la pureza de cualquier organización es una fantasía puritana. ¿Esto justifica la corrupción sindical o las traiciones? ¿Exime al sindicalismo de todo cambio? Ciertamente no, pero tampoco hace viable las fantasías autonomistas u oenegesitas... Lo que sí viabiliza es el camino al capital concentrado, o sea: a los patrones.

4

Los últimos veinte años han visto el surgimiento de identidades y espacios organizativos más amplios y diversos. Desde los actores con reivindicaciones en torno a derechos sociales específicos hasta los movimientos territoriales de desocupados. Pero allí donde estos actores son diversos también son fragmentados. La cuestión laboral ofrece un punto de rearticulación de toda esta dispersión que, muchas veces, tiene a la diversidad como coartada para seguir reproduciendo la fragmentación.

Tan necesario como hacer frente a la multiplicidad y pluralidad de reivindicaciones con talante democrático, es encontrar puntos fuertes de articulación para el campo popular. Unos que signifiquen algo incluso para los no organizados: la gran mayoría de la población, lo que los medios llaman “la gente”, y lo que en la democracia es a la vez el pueblo y la ciudadanía.

En no poca medida el consumo ha tomado el lugar del trabajo. Entre consumo y trabajo, el salario y los ingresos son un eje que, cuando se suman debates necesarios como el del ingreso universal o la ampliación del salario familiar, puede alentar mucha tarea y mucha lucha.

5

Para esto, una serie de desplazamientos y esfuerzos: ideológicos, políticos, organizativos, culturales.

La CGT y la CTA, por su centralidad, su cobertura y su peso en la disputa salarial, tienen un fuerte desafío frente al bajísimo índice de sindicalización de los trabajadores argentinos. Un punto de síntesis que sin minimizar las diferencias las pone en su lugar.

Los movimientos y organizaciones sociales tienen frente a ellos el desafío de buscar los caminos y la creatividad para rearticularse con la cuestión del trabajo, con los trabajadores organizados o las organizaciones que ponen al trabajo en el medio.

Los partidos políticos en general y el kirchnerismo en particular –ya que ha hecho del trabajo un eje discursivo y propositivo fundamental– tienen una amplia tarea de creación cultural y organización política por delante. Para fortalecer a los trabajadores no alcanzan las alianzas con dirigencias sindicales ni la reconfiguración de las políticas sociales de cara a la inclusión al mercado de trabajo. Son necesarias otro tipo de intervenciones en orden a construir las condiciones concretas y cotidianas para que el trabajo sea un eje articulador.

A los amplios sectores religiosos con compromiso con los más pobres esto los interroga en el corazón mismo de sus prácticas, proyectos e imaginarios. Desafía a ver en qué punto la matriz con la que se piensa y lleva adelante la "opción por los pobres" está atravesada y fuertemente constituida por los mapas de la década de los noventa. Formateada por una mirada de la pobreza y los pobres provista por los organismos multilaterales de crédito que neutraliza y pasteuriza toda posibilidad de eficacia evangélica.

En este sentido, es necesario superar la mera apelación a la solidaridad –tanto en su versión asistencial como aquella vinculada a la promoción social– con una propuesta de justicia social. Trayendo de vuelta a escena la figura del trabajador ahí donde hoy nos quedó la del pobre-excluido.

6

Y, en este marco, también saber advertirse y pensar más seriamente toda la problemática de la llamada cultura del trabajo. Y hacerlo más política que culturalmente. A la vez, de manera menos romántica (sin desconocer la realidad de ayer y hoy), menos clásica (aceptando nuevas herramientas) y sobre todo meritocrática (el “deber” de trabajar no antecede a los derechos, los plasma).

Toda la cuestión de “contraprestaciones”, vivir del propio trabajo, las acusaciones de vagancia a los que reciben planes sociales... Vale la pena hacer el esfuerzo de reemplazarla por un horizonte de trabajo “desinfectado” de la meritocracia clasemediera, puritana y “doñarosista” que desgraciadamente ha calado hondo realmente. En todos.

7

La distribución de la riqueza, para que no sea solo un debate de chacareros y medios, de diputados y funcionarios, tiene su carne que espera en la cuestión del trabajo.

Poner el trabajo y los trabajadores, una y otra vez, en el centro de la agenda, del conflicto y de la creatividad social, de las alianzas necesarias es un desafío grande, y una necesidad insoslayable. Mucho se ha hecho... Pero queda mucho por hacer; reencontrándose con la larga tradición, la fecundidad presente y la intensa tarea –organizativa y política– que hay en esto, para la construcción, la lucha y la fiesta que implica hacer, desde ahora, una sociedad más justa y democrática.