lunes, 2 de abril de 2012

Malvinas y el rol de la prensa vendepatria

Leemos una entrevista de la cadena alemana DW al historiador y militar británico Martin Middlebrook, quien le dedicó investigaciones a la guerra de Malvinas. Allí, entre otras cosas, dice:

"La llegada del Príncipe Guillermo les dio a los argentinos una oportunidad de reavivar las emociones que siempre se tratan de sacar a la superficie cuando hay problemas políticos internos. No creo que la situación política y económica de Argentina sea en este momento demasiado estable, y el tema Malvinas ofrece una buena válvula de escape a esos sentimientos y es una distracción de los problemas cotidianos.

Soy lector asiduo de los periódicos argentinos, y debo decir que cada vez hay más gente, pensadores e intelectuales -cuya con opinión se puede tomar en serio- que dicen que ya se ha ido demasiado lejos con es idea fija de que las Malvinas son argentinas, y que Argentina debería reconocer que no cuenta ni con el apoyo de las Naciones Unidas ni con el del resto del mundo. Y que es un asunto que daña las perspectivas de futuro de ese país. Si seguimos observando el desarrollo de esta disputa a lo largo de los próximos 10 o 20 años, tal vez descubramos que la posición en el Atlántico del Sur se ha estabilizado, y que los argentinos desisten de sus amenazas de volver a intentar conquistar las Islas Malvinas, ya sea por la vía diplomática, política, económica o militar. Y mucho menos por la vía militar. En 1982 sufrieron una amarga derrota, y no creo que quieran arriesgar que suceda eso otra vez".

Va quedando cada vez más claro los motivos sobre por qué no renuncia la prensa canalla a las operaciones políticas contra el Gobierno argentino, cuando se ha demostrado que tienen cada vez menor eficacia entre la población. Esas noticias están destinadas a crear una mala opinión pública en el ámbito internacional. Cartas como las de la UE y Estados Unidos  criticando nuestras políticas soberanas a nivel comercial basadas en lecturas de la prensa local son un triunfo para aquellos que quieren un país factoría, dependiente de los intereses externos.

Las Malvinas volverán a la Argentina cuando nos desarrollemos económicamente, consolidemos nuestra soberanía política con integración regional y las relaciones de fuerza se reviertan respecto a la vieja Europa. Eso precisamente es lo que el liberalismo argentino NO quiere que ocurra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario