martes, 17 de noviembre de 2015

Allanamientos preelectorales, el Partido Judicial y su Sec. Gral.: Claudio Bonadío

El 21 de febrero de este año, bajo el título: 18F, el bautismo de fuego del Partido Judicial, señalábamos la aparición pública del Partido Judicial, como el “Nuevo ariete contra los Gobiernos Populares, que suplanta al Partido Militar en el rol que, en el trágico pasado, asumiera respecto de Gobiernos con legalidad y legitimidad democrática”.
“Ya no se trata de golpes violentos que interrumpen el funcionamiento de las instituciones y de la Constitución. La modalidad es más sofisticada. Articula con los poderes económicos concentrados y fundamentalmente con el aparato monopólico, intentando desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconociendo las decisiones del Legislativo. O sea, un súper poder por encima de las instituciones surgidas del voto popular.”
Enumerábamos en dicha publicación un cúmulo de actos y decisiones de ciertos sectores del Poder Judicial tendientes a la desestabilización, y aún destitución del Poder Ejecutivo Nacional.
En el día de la fecha, una vez más, el inefable Juez Bonadío corrobora que no solamente son desestabilizadores y destituyentes, sino que además participan en forma militante para las elecciones que tendrán lugar este domingo 22, en ocasión de celebrarse el balotaje.
En el día de la fecha, siendo las 14:22hs, pleno horario cambiario, llegó a la mesa de operaciones del Banco Central la Metropolitana para realizar un allanamiento ordenado por el Juez Bonadío en el marco de la denuncia realizada por el Dip. Federico Pinedo del PRO y el Dip. Mario Negri de la UCR, sobre la operatoria de dólar futuro, interrumpiendo por primera vez en la historia en funcionamiento del Mercado Único de Cambios.
El primer punto a destacar es que este allanamiento se produce en el horario de funcionamiento de la mesa de operaciones del Banco Central, organismo que tiene como función nada menos que administrar todas las importaciones y las exportaciones del país, realizar los pagos de la deuda externa y controlar los movimientos del tipo de cambio y de la tasa de interés. O sea, quelos funcionarios del Banco Central que están operando en la mesa tienen que estar no solo cumpliendo sus funciones, sino que además tienen que ponerse a trabajar en lo que la justicia les requiere, con el riesgo que esto conlleva para el normal funcionamiento del Mercado Único y Libre de cambios, y de la economía argentina en su conjunto.
Pero, además, lo que llama la atención es que este allanamiento se produce a solo dos días de que el Banco Central se haya presentado voluntariamente en la justicia (el pasado viernes) y haya ofrecido completa colaboración para cualquier tipo de requerimiento.
Cabe destacar que exactamente a la misma hora de iniciado el allanamiento, con precisión quirúrgica, el portal web “InfoBae.com” publicaba en twitter y en su portal web “La policía metropolitana allana el Banco Central por orden del juez Claudio Bonadio”confirmando que el allanamiento está siendo llevado a cabo por la policía que depende del mismo partido político que realiza la denuncia: el PRO. Por otro lado, a las 14:14 (hora en la que la metropolitana y Bonadío estaban ingresando al BCRA), el diario “El Día” de La Plata informaba que “Allanan el Banco Central”, también destacando la participación de Bonadio y la Metropolitana.
Bonadío solicita información que, para colmo, es inexistente, puesto queintenta averiguar con qué contraparte operó el Banco Central en el mercado de dólar-futuro. Sucede que este mercado es lo que técnicamente se denomina “ciego”, puesto que el Banco Central no puede ver en su pantalla de operaciones quién es la institución que compra o vende este tipo de instrumentos, justamente para evitar que se puedan cometer hechos ilícitos por parte de la autoridad monetaria.
Cabe preguntarse ¿qué podría suceder si se interrumpe la normal y habitual intervención del Banco Central en el mercado de cambios debido a que la Metropolitana y Bonadío irrumpen, paralizando el normal funcionamiento del BCRA? Básicamente, el mercado pasaría a controlar el valor del dólar y con toda seguridad se generaría una devaluación o pérdida de reservas, como la que se tuvo hoy luego que hicieron público el allanamiento .
Ya no estaríamos ante una corrida bancaria, como las que hemos tenido que enfrentar durante nuestro Gobierno que, dicho sea de paso, ha sufrido y superado 9 de estas maniobras especulativas; sino que estaríamos ante un hecho inédito: una “corrida cambiaria judicial”. No cabe duda que el Partido Judicial sigue exhibiendo una anomia y desprecio por los intereses del País y el bolsillo de los argentinos francamente sorprendentes.
¿O tal vez la devaluación que Macri no cuenta, la quiere hacer por vía judicial? Sería lo último que falta judicializar en Argentina: el dólar y la política monetaria.
En el 2001 la Argentina y sus ciudadanos sufrieron la apropiación de todos sus ahorros (más conocido como “corralito”) y más tarde el “corralón”, sin que ningún Juez haya allanado ningún banco privado ni oficial, ni mucho menos aún el Banco Central de la República Argentina, máxima autoridad monetaria y responsable del Mercado Único y Libre de Cambios de nuestro País.
Acá bastó una simple denuncia, nada más ni nada menos, que de miembros del Partido del PRO, que integra la Alianza Cambiemos que lleva a Mauricio Macri como candidato a presidente, para que con la Policía Metropolitana que depende del Candidato, allanen la máxima autoridad monetaria del País, a tan sólo 5 días de la elección en que su candidato, el del PRO y el de Bonadío compite por la Presidencia de la Nación.
Que la Alianza Cambiemos de Mauricio Macri sostenga que vienen por la calidad institucional y que el actual Poder Ejecutivo maneja el Poder Judicial, se constituye en un verdadero acto de cinismo e impunidad mediática. Los hechos son tan claros que huelgan los comentarios. No solamente esto que ha pasado el día de la fecha: el mismo Juez, con la misma policía, ha realizado estrepitosas maniobras de allanamientos,“a troche y moche”, contra candidatos del oficialismo; creando una nueva figura procesal: el allanamiento preelectoral.
Pero el Juez Bonadío parece no estar sólo.
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