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viernes, 15 de noviembre de 2013

Ley de derribo para De la Sota

La agenda de la derecha  intenta sobremagnificar el tema del narcotráfico en Argentina y a su vez torcerle el brazo al gobierno tratando de imponer la necesidad de aprobar una Ley de Derribo que permita atacar aviones sospechosos.

Eso tiene un doble problema. Primero violar la ley de Seguridad Interior que impide a las Fuerzas Armadas involucrarse en cuestiones de seguridad interna. En esto la derecha argentina es vocera de los intereses norteamericanos que presionan en ese sentido. El otro tema, como dijo el ministro Agustín Rossi una ley de ese tipo “significaría pena de muerte sin juicio previo”.

Evitar la expansión del negocio narco en Argentina tiene muchas puntas para su abordaje y todas son importantes, como la del blanqueo del dinero de los grupos extranjeros en los nuevos paraísos inmobliliarios del Tigre y alrededores. Es muy conocida la actitud hipócrita de aquellos que defienden la mano dura y a la vez abren sus puertas a los millones ganados a costa de la vida de muchos.

De la corrupción generada por el dinero sucio nadie está excento, pero hoy los dos puntos más débiles a nivel institucional son las provincias de Santa Fé y Córdoba.

Respecto a ésta última, el caradura del gobernador salió a twittear que: “Las fronteras son un colador. Radarizar ya y ley de derribo. ¡Basta de discursos políticos!”

Sería bueno que De la Sota deje de intentar tomar vuelo con el pajarito azul y mire a su alrededor que en materia de narcotráfico está un poquito complicado.

El periodista Tomás Méndez, quien a través de su programa televisivo aportó las principales pruebas sobre el vínculo de policías con el negocio narco en Córdoba, manifestó hoy que el gobernador José Manuel De la Sota “tiene muchos legisladores y funcionarios comprometidos con el narcotráfico”.

Nota completa acá

domingo, 22 de septiembre de 2013

Un caso narcopolicial que parece derivar hacia la narcopolítica



Página /12 entrevistó a El Francés, Juan Francisco Viernes. Allí afirma, entre otras cosas:

–¿Cómo era la vinculación de esta banda con los narcotraficantes más pesados?

–Básicamente el mismo narco entrega el dato de otra persona a la que le van a poder allanar drogas. El trato es así: de la droga que secuestran los policías, informan la mitad y se quedan con la otra. De eso que se quedan, la mitad es para el narco que les pasó el dato, mientras el otro tipo va en cana. Pero aparte, el narco les paga a los altos jefes como Sosa una plata por mes que en ningún caso baja de 50 mil pesos.

–¿Esa plata se repartía en Drogas Peligrosas o había algo más?

–Desconozco si había repartijas con otras dependencias policiales. Mi conocimiento cabal es a partir de todos los procedimientos que yo sufrí de algún “modo privado de mi libertad”. Pero lo que sí había en todo esto eran las repartijas hacia arriba.

–¿Le constan esas repartijas hacia arriba?

–Claro que me constan, pero no puedo darte detalles porque lo está investigando el fiscal.

–¿Pero usted le dio información al respecto?

–Claro. Yo sé cabal y positivamente que la plata no quedaba para Sosa nomás. Paredes (ex ministro de Seguridad del gobierno de De la Sota) tenía conocimiento de todo lo que sucedía. Todos ellos sabían lo que pasaba. Y si es así, tampoco puede estar en desconocimiento del gobernador de la provincia.

(…)

–¿Cómo ha visto la cobertura de la prensa hasta ahora?

–Bueno, me he cansado de leer cosas estúpidas en La Voz del Interior. Ponen “el buchón”. Yo no soy buchón de nadie. Me gustaría que ellos pasaran un solo día por el padecimiento que yo pasé. Por eso a veces me pregunto por qué todas esas personas defienden a los policías sin conocer las pruebas ni la causa, sin saber nada de nada, y quieren acallarme con mentiras o diciendo esas palabras. Algunos periodistas hablan de que me secuestraron un pendrive con información. Cuando leo eso, pienso que seguramente ese periodista debe ser íntimo de algún policía, porque eso no está declarado en la causa, no viene del fiscal, ¿cómo lo saben? Y después el buchón sos vos...

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A pesar de las declaraciones alarmistas que anunciaban que nuestro país iba por el camino de Colombia o México, todo parece indicar que aquí el narcotráfico no es el que maneja a la policía o las FFAA. Aquí todo indica que son las fuerzas policiales, en complicidad con sectores políticos, las que regulan el tráfico de drogas. Toda una diferencia que una vez más nos señala que las fuerzas de seguridad (sic) son parte importante del llamado problema de la inseguridad. Inseguridad que es todo un negocio. Negocio que prospera inoculando miedo.

Cordobesismo: el escándalo narcopolicial salpica al delasotismo

Leemos

Una operación de compra de un coche y de un ómnibus con dólares falsos provenientes de un procedimiento irregular terminaría con una denuncia y la posterior detención de El Francés. En el mismo accionar judicial se allanó la vivienda de Viarnes en barrio Urca –zona acomodada de la capital provincial– donde aparecieron 340 mil dólares apócrifos, pero de gran “calidad”. Ese fue el comienzo del tiempo de desgracia para los narcopolicías, que le soltaron la mano a un hombre que sabía demasiado.
Abandonado, El Francés decidió “prender el ventilador” y comenzó a revelar detalles sobre la bochornosa trama de la que había sido parte. Recuperó la libertad pronto, en menos de un mes, tras haber declarado profusamente ante el Juzgado Federal Nº 1 de Córdoba. Según él mismo admite abiertamente, lo hizo porque estaba amenazado de muerte y necesitaba protección.
Lo siguiente fue la investigación del programa televisivo ADN, conducido por el periodista Tomás Méndez, que incluía una serie de cámaras ocultas. El estallido televisivo del 4 de septiembre hizo que al día siguiente los policías aludidos pidieran licencia. Sólo 24 horas más tarde ocurrió la muerte de Juan Alós, de 32 años, uno de los oficiales de Drogas Peligrosas mencionados en el informe. Su cuerpo apareció con un tiro en la sien, dentro de su propio vehículo y en un escenario que se presentaba como suicidio.
Una multitud de policías, con móviles y de uniforme, participó del velorio en la ciudad de Alta Gracia. Luego se conocería que muchos de ellos asistieron en calidad de “recargados” en las horas de servicio. 
(...)
 Pero el fiscal federal Enrique Senestrari consiguió la autorización del juez Ricardo Bustos Fierro para allanar la central policial de Colón y Santa Fe y para detener a cinco integrantes de Drogas Peligrosas, entre ellos su director, el comisario Rafael Sosa. Sin escalas, el escándalo saltó a la escena política cuando el bloque oficialista de la Legislatura de Córdoba recibió órdenes expresas para sacar en tiempo record una declaración de repudio contra el fiscal Senestrari. Quien llevó la voz cantante fue Sergio Busso, jefe de la bancada, quien calificó la operación del fiscal como “una burda operación del gobierno nacional”. 
(...)
El jueves 12 de septiembre, con cinco policías presos, el fiscal Senestrari se encargaba de detallar a la prensa los resultados de los allanamientos. “Se encontraron estupefacientes en la Jefatura de la Policía y en el baúl de uno de los móviles policiales. La droga estaba en condiciones absolutamente ilegales. También se encontraron armas con numeración limada. Esto demuestra que puede ser cierto que podría ser utilizada para cargar a personas a las que querían incriminar.” En un absurdo intento por seguir tapando el escándalo, el jefe de Gabinete Oscar González se despachó sobre el hallazgo, afirmando que “no era droga no declarada; era droga para entrenar a los perros”.

La seguimos en la próxima entrada ...

viernes, 3 de junio de 2011

El fracaso de las políticas anti-drogas

Leemos:
El día de ayer en Nueva York fue presentado el informe de la Comisión Global sobre Drogas, que incluye entre sus miembros a escritores como Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa, a ex presidentes latinoamericanos como César Gaviria, Fernando Henrique Cardoso y Ernesto Zedillo, y a ex funcionarios globales como Kofi Annan y Javier Solana.
Apenas puede pedirse un tono más claro, enérgico y documentado sobre el problema de las drogas ilegales y sobre el fracaso de la solución punitiva practicada hasta ahora.
Entre 1998, año en que los países miembros de la ONU firmaron el acuerdo de la lucha contra la drogas, y 2008, último del que hay información global en la propia ONU, el consumo de drogas no ha hecho sino aumentar en el mundo: el consumo de opiáceos creció 34 por ciento, el de cocaína 27 por ciento y el de mariguana 14 por ciento.
“La guerra global contra las drogas ha fracasado”, concluye la comisión. “Las aparentes victorias en eliminar una fuente o una organización de tráfico son negadas casi instantáneamente por la emergencia de otras fuentes y traficantes.”
Las recomendaciones de la comisión tampoco podrían ser más claras. He aquí algunas:
1. Terminar con la criminalización, la marginalización y la estigmatización de las personas que usan drogas pero que no hacen ningún daño a otros.
2. Alentar a los gobiernos a que experimenten con modelos de regulación legal de las drogas (en especial respecto de la mariguana).
3. Ofrecer servicios de salud y tratamiento a los que los necesiten, aboliendo las prácticas abusivas llevadas a cabo en nombre del tratamiento, como la internación forzada, que atentan contra los derechos humanos.
4. Aplicar estos mismos criterios de trato y respeto a los segmentos inferiores del tráfico, como campesinos, correos y pequeños vendedores, ya que encarcelar a “estas personas ha llenado prisiones y destruido vidas y familias, sin por ello reducir la disponibilidad de drogas ilegales o el poder de las organizaciones criminales”.
5. Concentrar “las acciones represivas en las organizaciones criminales violentas”, para “socavar su poder y su alcance”, dando “prioridad a la reducción de la violencia”.
6. No concentrar los esfuerzos “en reducir los mercados de drogas per se, sino más bien en reducir sus daños en los individuos, las comunidades y en la seguridad nacional”.
El informe no tiene desperdicio de información ni de reflexión.

Desde La Bengala... pensamos que cuando se acabó con la Ley Seca en los EUA se acabó el negocio ilegal de los licores, es decir se acabó el negocio; por ello creemos que continuar con esta política antinarcóticos es continuarles el negocio a los narcotraficantes y sus socios. Legalizar las bebidas alcoholicas no inundó al mundo de borrachos. Legalizar las drogas con serios programas de controles sanitarios acabará seguramente con el nefasto negocio que hoy corrompe a numerosos gobiernos y es el principal fenómeno de violencia.
La Iglesia y Estados Unidos se oponen al documento de la Comisión Global...

domingo, 14 de junio de 2009

Narcopolítica: Quien quiera entender que entienda


El poder económico del narcotráfico mexicano es indiscutible: cada año se lavan decenas de miles de millones de dólares producto del principal corredor de droga hacia el mercado estadounidense, el país más viciado del mundo. Esto alcanza para que Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cartel de Sinaloa, sea uno de los hombres más ricos del mundo, según la última lista de Forbes, con una fortuna personal de 1000 millones de dólares.

(...) Pero el dinero no basta. Lo que se anhela es el poder. Es la narcopolítica.

(...) “Un político pobre es un pobre político”, decía hace más de tres décadas Carlos Hank González, legendaria cabeza de un grupo político que manejó los hilos del poder en el país durante décadas. Fue gobernador del Estado de México en los ’60, alcalde de la capital del país en los ’70 y secretario de Estado en varias ocasiones. Pese a los innumerables negocios que lo enriquecieron mediante el tráfico de influencias, no pudo ser presidente de México como anhelaba, a principios de los años ’80, porque la ley se lo impedía entonces por ser hijo de padre alemán.

(...)Tienen las armas, tienen el dinero y son un poder fáctico. Quieren el poder político.

Fuente: Gerardo Albarrán de Alba para Página 12