martes, 14 de abril de 2009

Recesión


Los Jinetes del Apocalipsis (en boca del viejo conocido Orlando Ferreres y de Rubinstein y Asociados) salieron a anunciar, para regocijo de la oposición mediática, que “la economía argentina ya está en recesión” (Clarín). “Esa es la conclusión que surge de sendos estudios de dos consultoras privadas, que acreditan dos trimestres consecutivos en rojo para la actividad económica”, se señala desde el gran diario argentino.
Pues bien, habrá que decir que dos meses atrás un diario del grupo Clarín (La Voz del Interior, 14 de febrero de 2009) señalaba que a lo largo del 2008 la evolución del PIB fue la siguiente: primer trimestre, 8,5 por ciento; segundo, 7,8 por ciento; tercero, 6,9 por ciento y cuarto trimestre, 4,9 por ciento, siempre en relación con igual período de 2007.
Ese mismo diario, en abril informaba que “la recaudación tributaria de marzo llegó a 21.765,3 millones de pesos, 23 por ciento más que en igual mes del año pasado. Dentro de este resultado, se incluyen los aportes personales al sistema previsional que hasta noviembre se destinaban a las AFJP y ahora van al Estado. Sin contar esta diferencia, la recaudación nacional creció 17,3 por ciento, más que lo previsto en las estimaciones preliminares.” (La Voz del Interior –Córdoba, 7 de abril de 2009). Ello no sólo se explica por el efecto inflacionario del 2008. Las contribuciones patronales aumentaron 33,1 por ciento respecto a marzo de 2008 para sumar 2.967,3 millones de pesos, los aportes personales 28,7 por ciento, en 2.083,8 millones.
Además, los pagos sobre la Ganancia Mínima Presunta crecieron 80 por ciento en términos interanuales a 173 millones de pesos. El IVA-DGI subió 24,5 por ciento, por encima del promedio general, a 4.692 millones de pesos, cifra que compensó la merma del 13,7 por ciento registrado en el IVA-Aduana, que sumó algo mas de 2.128 millones. Los ingresos por Ganancias aumentaron 10,7 por ciento, en 3.374,6 millones de pesos, y los del IVA 16,2 por ciento, en 6.693 millones.
Resulta entonces extraño que un país en recesión aumente su recaudación tributaria. Ahora, a esta altura del partido, no resulta nada extraño que los pulpos mediáticos den rienda a este tipo de desinformación originada en fuentes que hace años vienen demostrando que sus pronósticos tremendistas son producto de intereses político-económicos y no de análisis serios y verificables. Ya fracasaron en anunciar la hiperinflación, la crisis energética y el default... Algo más? Sólo un caradura puede otorgarle a esas consultoras mayor fiabilidad que al INDEC, aún en medio de toda la polémica. Ninguna consultora está en condiciones de consolidar la estructura y cuadros técnicos del Instituto Nacional.

Copyme: experiencia para recordar


El economista y director de Realidad Económica, Juan Carlos Amigo, recupera memoria social a través del siguiente artículo publicado en la Revista Acción.

Las micro, pequeñas y medianas empresas representan un sector decisivo en la conformación del tejido económico y social de la Argentina. Las cifras que lo demuestran han sido reiteradamente expuestas en los discursos, tanto por parte de los gobiernos como de las entidades gremiales empresarias e investigadores.
En momentos en que se convoca a la conformación de otro pacto social resulta conveniente recordar algunas experiencias históricas. El 7 de diciembre de 1972, ante «la agudización de la dependencia externa y el estrangulamiento del desarrollo nacional autónomo e integral» y «el desaliento de la pequeña y mediana empresa nacional», los principales partidos políticos, la CGT y la CGE, firmaron un documento de coincidencias programáticas. El trabajo destacaba el papel esencial de las pymes para el desarrollo económico y disponía «crear y poner en funcionamiento la Corporación para el fomento de las pequeñas y medianas empresas».
La aspiración se concretó con el gobierno constitucional que asumió el 25 de mayo de 1973 y durante la gestión de José Ber Gelbard como ministro de Economía, quien designó a Rafael Kohanoff al frente del organismo recién creado, que era un ente descentralizado y autárquico.
La Corporación disponía para su funcionamiento del Fondo Nacional para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa. Desde entonces y hasta ahora «ningún organismo pyme tuvo –ni tiene– fondos propios para moverse». La actuación de Copyme fue combatida por los grandes grupos industriales, en especial los vinculados con Martínez de Hoz.
Sería demasiada extenso destacar los logros y dificultades de Copyme. Como una evidencia desde la negativa valga mencionar que en 1977 la Comisión de Asesoramiento Legislativo de la dictadura (CAL) dio ingreso a un proyecto del Poder Ejecutivo que propiciaba la derogación de la ley 20.568, que dispuso la creación de la Corporación para el Desarrollo de la Pequeña y Mediana Empresa. La iniciativa fue calificada como de «significativa trascendencia» por el plenario militar. El resultado fue la disolución del organismo. Igual destino tuvieron otras destacadas creaciones institucionales nacidas a mediados de 1973.

lunes, 13 de abril de 2009

Clarín y la fábrica de hijos: denuncias por discriminación


La diputada nacional Adela Segarra denunció al diario Clarín por el artículo publicado por el "periodista" Pablo Calvo en el suplemento Zona el 5 de abril pasado, titulado "La fábrica de hijos: conciben en serie y obtienen una pensión del Estado".

Segarra acudió al INADI en compañía de Paula Lamberini, referente del Movimiento Mujeres Evita, y fundamentaron la denuncia en que "el título de la nota, nombra despectivamente a las mujeres que reciben una pensión por ser madres de mas de siete hijos". En esa frase se advierten, señalan, "dos tipos de discriminación.

"La razón de pobreza y la razón de género. En primer lugar porque expresa la cosificación de las mujeres entendidas como "fábricas" sin conciencia sobre sus actos, sin capacidad de ejercer derechos (en este caso los reproductivos) y que, porque viven en situación de exclusión, el Estado las obliga a tener hijos para recibir subsidios". "Llamar a una madre de más de siete hijos 'fábrica de hijos' seguido de la frase 'conciben en serie', oración con sujeto tácito provoca desde la primera lectura la siguiente noción: estas mujeres son aparatos irracionales para la procreación", destacó la denuncia, que sostiene que en la nota se han confundido los términos de pensión por subsidios, intentando menoscabar una política de Estado amparada por la Ley 23756 de 1990, pero que recién en el año 2003 el Estado nacional ha incrementado el presupuesto para poder llegar a la totalidad de las mujeres que son madres de más de siete hijos.

Por su parte, las diputadas Diana Conti y Juliana Di Tullio pusieron en marcha una presentación judicial. “El artículo 6 de la ley 26.485 habla sobre la violencia mediática y el inciso f) la define: la violencia mediática se da a partir de las difusiones que humillen, injurien, infamen, discriminen”.

En conclusión los grandes pulpos mediáticos se están convirtiendo en una fábrica de Hs de P...

Confesión de un periodista


Revisando el archivo, encontré este artículo de Orlando Barone que acaba de cumplir un añito (el artículo, no Barone) y sigue muy vigente. Un tipo con las suficientes convicciones como para en estos tiempos hacerle un corte de mangas a Continental y La Nación. Lo comparto:


Orlando Barone
10.04.2008
Doy gracias a Dios que este gobierno totalitario no tenga cámaras de torturas; tampoco para periodistas. Y si las tiene escondidas deben de ser muy profundas porque no se oyen desde afuera señales del suplicio. Y doy gracias a que no exija que los editores gráficos lleven los originales a un examinador en la casa Rosada que los autorice o censure. Todo eso que, sabemos, sucedía en tiempos menos apacibles que éste, donde hoy cada vez más hay periodistas que llegan vivos y hasta felices a ser ricos y famosos aunque descorran los oscuros velos de los funcionarios más viles.

Doy gracias a Dios que los noticieros audiovisuales pueden difundir todas las verdades y mentiras que se les antoje y muchísimas fantasías superadoras de Verne, Bradbury y Asimov. Y que cuando ya ésas no les bastan difunden las de los miles de aspirantes a periodistas y camarógrafos amateurs que envían materiales espontáneos desde sus celulares o computadoras de motu proprio y a chorradas. Y sin pasar por ninguna academia ni control de calidad ni de verosimilitud.

Doy gracias a que exista la creencia de que hay periodistas puros; aunque no sé qué es ser puro porque es un estado desconocido en la especie humana, salvo en algunos casos de narcisismo exacerbado por si mismos. Y también doy gracias a que haya tantos periodistas independientes del poder público, pero que por nada del mundo desean independizarse de otros poderes privados financieros o económicos porque éstos suelen auspiciar nuestros programas de señales de cable o de FM. Y porque luce más rebelde y más sensato oponerse a un Gobierno, que oponerse a un avisador o a un auspiciante, y poco fructífero en la carrera es oponerse a un negocio lateral del medio donde se ejerce. Doy gracias a que los medios sean un negocio rentable aunque presiento que son más rentables en contra que a favor, al menos públicamente.

Doy gracias a Dios que este Gobierno haga transparente su escasa propensión a recibir críticas y viva enojándose hasta con las caricaturas artísticas, porque si toda esa es su furia bélica sólo comete una falta metafórica por falta de sensibilidad y cultura plástica. Doy gracias a Dios que también los Medios sean transparentes y hagan explícita su vocación arbitraria, que permite que discriminen democráticamente a favor de unos gritos y no de otros, y que cada tanto reconozcan que hay gente más culta que sabe votar y otra menos culta que sólo chupa las medias. Y que celebren a votantes desinteresados que únicamente protestan cuando se sienten esquilmados por el fisco pero no cuando el fisco esquilma a todos los otros. Y que sepan enfocar con objetividad étnica en el centro del relato al depredador de las calles, Luis D´ Elía, contraponiéndolo con Alfredo De Angelis, el estoico justiciero criollo de la soja bendita y maldita.

Es inútil crear ningún observatorio académico mediático, porque no hay forma de superar la realidad mediática con la realidad real si ambas son desiguales, porque la realidad real requiere tiempo real para abarcarla toda, mientras la mediática se simplifica en una agenda de títulos. Y es además entretenida. Los Medios, si no la ganan, la empatan. Trabajan de controladores de todo menos de ellos mismos. Si no fueran así serían pasto de las fieras; y si son así son las fieras. A veces se exceden en la ingesta: son gajes del oficio. Me pregunto si está bien que haya academias de periodistas integradas por periodistas empleados de multimedios a los que deben lealtad y coincidencias.

No obstante, doy gracias a Dios por ser periodista. Pero, sobre todo, por no ser un periodista puro.

“Brasil cobra más impuestos que nosotros”


El economista del Plan Fénix revela que la carga impositiva en el país es inferior a la del principal socio del Mercosur y marcadamente más baja que en países desarrollados, pese a la idea que buscan imponer los sectores económicos más concentrados.
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El Muro



Por Ricardo Forster *

Hay acciones que se convierten en metáforas de lo que guarda dentro de sí una sociedad; acciones que se escinden de sus ejecutores para ofrecernos el diagrama profundo de aquello que sólo se dice a medias o que se busca nombrar de modos elusivos y eufemísticos. Algo de todo esto se manifestó con la acción de construir un muro que tenía como principal objetivo aislar a los barrios humildes, a las villas de emergencia de las zonas “decentes” llevada adelante por el intendente Posse de San Isidro.

Una acción brutal cuyo núcleo argumentativo venía a expresar la alquimia de exclusión, de racismo y de criminalización de los sectores más vulnerables de la sociedad, aquellos que siguen viviendo en la pobreza y en la fragilidad y que son representados, en el imaginario de gran parte de las clases medias, como los causantes de todos sus males y los responsables de la inseguridad que atraviesa sus vidas. El muro se transformaba, desde esta visión administrativo-represiva de las poblaciones indeseables, en la afirmación de una radical negación: la del otro como sujeto de derechos y como parte inescindible de la compleja trama de la vida de una sociedad. Ese otro, pobre y definido como delincuencial, sufriría, a través de esa acción punitiva, una doble invisibilización: en tanto persona que se entremezcla en las calles de la ciudad con sus conciudadanos de otras clases sociales y, al mismo tiempo, como portador de una diferencia imprescindible en la genuina construcción democrática de una sociedad en la que el litigio por la igualdad constituye el verdadero meollo de nuestra actualidad.

Con el muro, lo digan o no sus constructores, los que llevaron adelante la obra y los que la desearon aunque no lo confiesen públicamente, lo que quieren que quede afuera para siempre es esa exigencia de los incontables por ser parte del reparto, por alcanzar aquello que desde la antigüedad griega ha prometido la metáfora democrática: la igualdad. El muro es una respuesta a cualquier intento de plantear una redistribución más justa de la riqueza (tanto material como simbólica), constituye el gesto soberbio de ciertos sectores político-económicos por borrar de la memoria colectiva cualquier referencia a la equidad sustentada en los principios de la movilidad social y del intercambio.

La ingeniería social rudimentaria puesta en movimiento por quien supone que es posible “aislar” el bacilo productor de la peste no hace más que volver evidente la descomposición cultural que se expresa en las “soluciones” diseñadas por las derechas contemporáneas, aquellas que reclaman el fin de las ideologías, la supuesta disolución de las arbitrariedades políticas ligadas a izquierdas y derechas, en nombre de un pragmatismo de mercado que les habilita la posibilidad de ejercer a su gusto el poder. Cuando nadie se reclama de derecha, cuando se silencia la tradición política de la que se forma parte, es precisamente cuanto más activamente funciona esa misma visión del mundo que lleva dentro suyo la construcción del muro. En San Isidro han sabido poner en acto el modelo de organización de la sociedad que hoy, entre nosotros, representa esa misma derecha vergonzante que no acepta nombrarse como tal.

El muro es también una respuesta literal, y por eso imposible de ser aceptada por aquellos, insisto, que en el fondo lo desean, a las demandas enfebrecidas de amplias clases medias que han sido capturadas por el mensaje unívoco y amarillista de gran parte de los medios de comunicación. Esos mismos medios que hoy salen a criticar al intendente Posse cuando han sido, una y otra vez, los promotores de la criminalización de la pobreza y han multiplicado hasta el hartazgo el miedo de esas mismas clases medias urbanas que desearían que los pobres sean efectivamente invisibles, que habitaran extramuros sin volverse una constante amenaza para su seguridad. Cómo no establecer una línea directa entre el amarillismo mediático, las intervenciones revanchistas y socialmente impunes de algunas estrellas del espectáculo que lanzaron el grito histérico pidiendo la pena de muerte, la frustrada convocatoria hecha a la ciudadanía “indefensa y honesta” por un cura y un rabino que discursearon y sermonearon con los lenguajes típicos de la derecha más rancia, con la acción directa, sin mediaciones, que llevó al intendente Posse a metabolizar ese gesto de clase y racista a través de la construcción del muro. Posee actuó lo que aquellos otros insinuaban pero no se atrevían a proponer.

El muro, el deseo de su construcción, es, también, la herencia de los noventa menemistas, la conclusión de un proyecto de país montado sobre la lógica de una inclusión excluyente, es decir, de una lógica que naciendo de los parámetros del mercado, parámetros de éxito y violencia, de triunfo de unos pocos y de desdibujamiento de los muchos, acabó por multiplicar la desigualdad y la marginalidad allí donde fue deshaciendo los restos de una sociedad que supo atravesar por etapas de mayor equidad y que supo de un Estado que se constituyó como distribuidor más justo de la riqueza, de ese Estado que fue bombardeado por el neoliberalismo hasta prácticamente desfondarlo en su función bienestarista para sólo dejarlo como máquina represiva. El resto tumefacto de aquellas políticas de desguace se expresa en la construcción del muro allí donde viene a representar la retirada definitiva del Estado de su función de cuidado y protección de los más débiles para convertirse en garante de su más radical exclusión. Ese es uno de los meollos de la restauración conservadora que moviliza a un amplio espectro de la oposición política, económica y mediática: el regreso a un tiempo del poder en el que no se planteaba el problema fundamental y fundante de la redistribución de la renta y en el que los “humores del mercado” determinaban las prácticas reales de un Estado desquiciado y vaciado de cualquier contenido genuinamente democratizador.

El muro, el intento de su construcción, es el fin de la democracia, constituye el intento más despiadado por reducir a una existencia de gueto a quienes, por otra parte, son transformados en aquello que el filósofo italiano Giorgio Agamben definía con la categoría de “nuda vida”, es decir, los que carecen de derechos y de visibilidad, los que son cuerpos disponibles para la represión y el aniquilamiento (éste es el “secreto” que no se dice en el reclamo de la pena de muerte, en esa suerte de generalización del “gatillo fácil” o en la producción de nuestros propios escuadrones de la muerte que se encarguen de limpiar de “impurezas” las calles de la ciudad “decente”). Sin que el intendente Posee lo sepa, desconfiamos de su formación intelectual, el muro que él intenta construir es heredero de otros muros que tenían como principal cometido aislar, despiojar y, finalmente, eliminar a todos aquellos que cayeran fuera de las gramáticas de la inclusión y de la normalidad: leprosos, locos, sifilíticos, prostitutas, judíos, gitanos, homosexuales y, ahora, pobres. Tal vez el más ominoso de los muros fue aquel que inició su derrotero histórico en la lejana Venecia del Renacimiento, de ahí su nombre maldito de “gueto”, hasta los que construyó el nazismo en distintas ciudades de Europa oriental para encerrar a las poblaciones judías que luego serían enviadas al exterminio. Muros se siguieron construyendo, siguieron siendo la expresión de la brutalidad y de la violencia, de Berlín a la Franja de Gaza y, ahora, en ese intento que esperamos fallido de realizarlo en los suburbios de Buenos Aires.

Pero no se trata de reducir el problema a la decisión de un intendente, blanco ahora de muchos de los que vienen propiciando la construcción de otros muros, aquellos que se levantan cuando se criminaliza al pobre, cuando se multiplican las imágenes del miedo y se deja que una retórica impúdica arrojada como veneno en estado puro por ciertos medios de comunicación penetre lo más hondo del sentido común hasta dejar que libere lo peor, lo más brutal y canalla, el puro deseo de represión, violencia y muerte. Entre Susana Giménez, Marcelo Tinelli, Cacho Castaña, la infinidad de noteros que sin pudor arrojan palabras multiplicadoras del efecto fascistizante y el intendente Posee y su decisión se manifiesta quizá lo más simple y hasta pueril, el resentimiento elemental, la barbarie de la ignorancia; pero en aquellos otros que desde el poder económico y mediático, desde su lógica corporativa y desde la sacrosanta rentabilidad buscan horadar los intentos, aunque débiles pero no por eso menos significativos, por darle forma a un abandono de las políticas neoliberales, lo que se evidencia no es la espontaneidad revanchista surgida del miedo sino la consciente construcción de un muro que perpetúe las injusticias y las desigualdades.

El intendente Posee, seguramente espoleado por algunos vecinos connotados de San Isidro y envalentonado por la brutal campaña mediática que no busca otra cosa que aterrorizar a los habitantes de la ciudad multiplicando hasta el hartazgo las imágenes del Apocalipsis cotidiano, de ese, así nos lo dicen fervorosa y continuamente desde las pantallas televisivas, que atraviesa nuestra vida de todos los días al salir de nuestras casas o que, incluso, ha llevado su amenaza al interior de nuestros hogares, no ha hecho otra cosa que hacerse cargo en acto del mapa de la seguridad insegura ofrecido como gran panacea por un De Narváez. La lógica es impecable: dentro de un modelo social que criminaliza al pobre y que valora por sobre todas las cosas la propiedad y la riqueza, lo único importante, lo que funda su programa político, es la meticulosa intervención punitiva, la ampliación de la vigilancia y del castigo. A esa lógica que intento describir le cabe perfectamente una denominación clásica de la política: ser de derecha, buscar defender a ultranza los intereses de aquellos mismos que generaron las condiciones para la multiplicación de la misma pobreza que hoy buscan invisibilizar y castigar. De eso se trata el intento de restauración conservadora que moviliza las fuerzas y los entusiasmos de una parte no desdeñable del arco político argentino, del mismo que hace malabarismos para hablar en nombre de la democracia y de la calidad institucional cuando no hace otra cosa que recrear las condiciones ideológicas para la proliferación de los muros de la exclusión.

* Doctor en Filosofía, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA)

Fuente: Página 12

domingo, 12 de abril de 2009

Inversiones


Hace un mes atrás La Nación se sorprendía por la decisión del grupo surcoreano Korlamp de invertir en el desarrollo de una planta en Palpalá (Jujuy) para la fabricación de lámparas de bajo consumo, con la proyección de abastecer al mercado local y exportar a distintos países de la región.
Hoy, el mismo diario, en medio de pronósticos de defunción del modelo económico desarrollado por el gobierno nacional, interroga azorado "¿Por qué la Argentina?". La pregunta estuvo dirigida a los directivos de Biogen Idec, laboratorio norteamericano de productos biotecnológicos. "No deja de llamar la atención que, en momentos como éste, de plena crisis económica mundial en que las corporaciones tratan más bien de recluirse y no expandirse, alguien tome la decisión de invertir para crecer en países emergentes", señala con cierta zozobra el períodico conservador.
La cosa es que Biogen Idec ha decidido una inversión del orden de los US$ 19 millones de acá a cuatro años, que incluye la puesta en marcha de un laboratorio de investigación y desarrollo en la Argentina.
"Es un país que crece y cuenta con un nivel de excelentes profesionales y gran nivel científico en investigaciones médicas, lo cual seguramente nos ayudará a expandirnos en la región", le explicó a La Nación y a sus lectores Edwin Harvey, director general de Biogen Idec en el país.
Es curioso que el mismo diario un día después de publicada esta noticia pone en boca de anónimos empresarios que las decisiones de inversión están congeladas. Asimismo, luego de atacar al gobierno por la utilización del concepto de "sensación de inseguridad", La Nación apela a una encuesta de la Universidad Católica para decirnos que la sensación de expectativas económicas de la población encuestada (sin aportar mayores precisiones) acumuló en marzo bajas del 7,3% respecto de febrero y del 23,4% en los últimos doce meses.
Si, es verdad, estamos muy mal. El país crece, ofrece oportunidades a la inversión extranjera sin perder cuotas de soberanía y las fuerzas del odio boicotean la oportunidad de futuro con pesadillas del pasado.

Piratas


Dice Horacio Verbitsky en su columna dominical en Página 12: "(...) El sociólogo Artemio López colocó en la página de su Consultora Equis un informe sobre la imagen presidencial, con resultados que contradicen la idea inyectada por la senadora Hilda González de Duhalde de que el gobierno no tiene recuperación posible. El 48 por ciento consideraba su gestión mala o muy mala y el 51 por ciento buena o muy buena, con sólo 1 por ciento de regular. Fue lo último que pudo hacer, porque a partir de allí su página fue jaqueada y se volvió inaccesible. Con ayuda de su proveedor, López esclareció lo sucedido. Una cadena de mails, originada por Hugo Clémeur , miembro de Recrear de Pilar, vinculado con el rabino Sergio Bergman y el ex ingeniero Juan Blumberg y participante en sus actos “contra la inseguridad”, recomendó que “todos quienes odien a los Kirchner” votaran “muy mala a la gestión de Kristina”. Luego de 5000 envíos, la página se bloqueó. El ataque se reprodujo en su blog personal, Ramble Tamble, pero no logró sacarlo del espacio. (...) Mientras el jefe nominal del PJ porteño, Alberto Fernández, sigue insistiendo en el apoyo a su cuñado, Aníbal Ibarra, pese a que el ex intendente hace tantos gestos de lejanía como el cordobés Juan Schiaretti o el santafesino Carlos Reutemann, grupos peronistas desprendidos de Proyecto Sur, lanzaron esta semana la candidatura de Rafael Bielsa desde el restaurante El General. Bielsa posó frente a un cartel que decía: “Con Néstor y Cristina. Sin dudas”. Uno de los convocantes, el ingeniero agrónomo e historiador Alberto Lapolla contó que el año pasado, cuando se discutía la posición de Proyecto Sur sobre la resolución 125 de retenciones móviles, el dirigente del Partido Socialista Auténtico Daniel Abrantes, dijo que no podían apoyar el proyecto del gobierno, porque la Federación Agraria pagó la campaña presidencial de Pino Solanas."

NdR:La dirección de Clémeur para quien e interese: hmclemeur@yahoo.com

sábado, 11 de abril de 2009

Yo me pregunto?


Por qué una buena parte de los porteños, que dicen aborrecer a los parlamentarios, acusándolos de ñoquis, votaron masivamente a Mauricio Macri (60,9%), siendo de los diputados que menos veces asistió a cumplir con la función para la que había sido electo,y que por ello además cobraba una dieta? La estadística muestra que estuvo ausente en 277 votaciones de las 321 que se realizaron en todo el año 2006. En tan sólo dos ocasiones Macri hizo uso de la palabra en el recinto.

Asimismo, me pregunto, por qué ese mismo electorado altamente sensible hoy daría un importante apoyo electoral a la figura de Gabriela Michetti, quien no sólo estaría abandonando el cargo para la que fue electa, sino que además incumplió con su deber de presidir las sesiones de la legislatura. Entre el 13 de diciembre de 2007 y el 6 de noviembre de 2008, se realizaron 43 sesiones de la Legislatura y Michetti estuvo ausente en 40 de ellas sin haber pedido una licencia. Un 98,71% de inasistencias sobre el total de sesiones.

Finalmente, quién entiende a estos porteños?