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sábado, 29 de noviembre de 2014

"Quieren derrotar a la política para después ir por el Estado"

Por Julio De Vido *

En un encuentro organizado por el denominado Foro de Convergencia Empresaria, del que participaron directivos de las principales compañías del país, dirigentes de cámaras que representan intereses sectoriales y referentes de la oposición política y mediática, expresaron opiniones que constituyen una muestra cabal de cuál es su verdadera visión respecto del mercado, su relación con el Estado, la democracia y el desarrollo económico. Algunos disertantes, en sintonía con el discurso de los medios opositores y los políticos que apuntalan, incluso ante la atenta y vigilante mirada de Magnetto, Macri y Massa, plantearon que no existe una “real” división de poderes para que se mantengan las reglas. En la Argentina existe una clara y concreta división de poderes y una libertad de expresión sin ninguna restricción, inédita en la historia del país que no puede pasar desapercibida ni al observador más distraído.
Muy llamativo resulta que el presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAME), Martín Dedeu, adhiera a este diagnóstico reclamando “reglas claras”, cuando en el año 2003 la minería era una postal de una actividad abandonada. La política minera de estos diez años le permitió al sector un crecimiento record: el producto bruto corriente sectorial creció 120 por ciento, las exportaciones 210 por ciento, la cantidad de proyectos en actividad pasó de 40 a 700 y la cantidad de empresas del sector incrementándose 50 por ciento, propiciando la creación de 2200 pymes de servicios nacionales y de 450.000 puestos de trabajo en el país.
De la misma manera, tampoco resulta comprensible que coincida con esta visión el titular del Comité Argentino del Consejo Mundial de Energía (Cacme), Jorge Feriolli, quien pidió un marco para los hidrocarburos que sea fruto del consenso, sólido y estable, como si la nueva ley para promover inversiones en el sector no fuera producto de un amplio debate en el Congreso Nacional, salvo que Feriolli conozca un ámbito institucional diferente para discutir una ley o lo tenga y no pueda expresarlo.
El país durante los años noventa fue un exportador neto de energía con libre disponibilidad de divisas bajo un escenario de falso autoabastecimiento cuya contracara era 54 por ciento de pobreza, 25 por ciento de desocupación, la mitad de la población excluida de los servicios y el cierre de 220.000 empresas. Si un escenario de “reglas claras” es este último, indudablemente no es una propuesta positiva para los argentinos.
Pero sin dudas, muy llamativo, sobre todo ante un auditorio que suele culpar al gobierno nacional por una supuesta división de la sociedad argentina y reclama en forma permanente más diálogo, fue el planteo del representante de Techint, quien rechazó incluso la posibilidad de debatir lo que considera inevitable: “El mercado le va a ganar al Estado”, para luego terminar con una frase que me recordó los postulados económicos de la última dictadura militar, cuyas consecuencias conocemos bien. Sostuvo que “el debate es como liberar las fuerzas productivas”. ¿Liberarlas de qué? ¿Del control político? ¿Del Congreso? ¿De las paritarias anuales? ¿De un régimen impositivo redistributivo? ¿De un debate en el Congreso, como quería Feriolli?
En primer lugar, esto demuestra la vocación mercado dominante de Techint, que sólo concibe como solución imponerse sobre el resto, en este caso sobre el Estado que somos todos los argentinos y está muy alejado del marco de diálogo y consenso que debe pregonarse desde cualquier ámbito democrático y republicano, en lugar de añejas consignas de victorias y derrotas. En realidad, quieren derrotar a la política para después ir por el Estado.
Plantear el mercado desde una visión sectorial como lo plantea Techint o como una plaza financiera son concepciones sesgadas o intencionadas que llevan a la desinclusión.
El mercado son los 2.780.400 kilómetros cuadrados de superficie que tiene Argentina. El éxito como país es lograr que el Estado articule todos los sectores para que avancen y crezcan armónicamente y los 40 millones de argentinos puedan mejorar su calidad de vida. Se ha avanzado formidablemente en este sentido desde el año 2003.
En estos diez años el sector metalúrgico tuvo un desarrollo record. Esta es la notable herencia que deja este modelo económico para el sector. La actividad aumentó su producción global más del 150 por ciento, la ocupación se incrementó 97 por ciento (con notable productividad y capacitación de la fuerza trabajadora), se triplicaron las exportaciones y la cantidad de empresas del sector se incrementó 52 por ciento respecto del año 2003.
Quienes aplaudieron la desafortunada frase seguramente estarán impulsando el regreso al pleno auge del neoliberalismo que desguazó el Estado en los noventa, reduciéndolo a la mínima expresión, destruyendo a la industria, permitiendo que grandes empresas como Techint abandonen las actividades productivas para convertirse en meros agentes de la importación indiscriminada y la especulación financiera.
En esa década, sí que el mercado le ganó al Estado y todos vimos las consecuencias de miseria, pobreza, desempleo, mortalidad infantil en cada rincón del país. ¿Cuáles serían los resultados para Techint, y no es difícil imaginar el destino de sus trabajadores, si el Estado le quitara todas las prerrogativas, subsidios y beneficios antidumping que detentan? ¿A quién le vendería la compañía con domicilio en Luxemburgo sus caños sin costura si el Estado no avanzara con el Gasoducto del Noreste? ¿Tendrán previstos otros negocios que representan mayores utilidades?
En ningún lugar del mundo, incluso en los Estados Unidos, donde el ideario neoliberal ha tenido mayor protagonismo, un dirigente del sector industrial pronunciaría una frase de semejante tenor porque atenta contra sus propios intereses, la república y la democracia. Resulta llamativo y contradictorio que los mismos que proclaman la falta de valores republicanos por parte del gobierno nacional promuevan la desarticulación del Estado, que es una de sus bases fundamentales.

* Ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

viernes, 14 de marzo de 2014

"Limitar el poder de fuego del capital monopólico"

Por Mónica Peralta Ramos *

Corren tiempos muy significativos. Asistimos a un enfrentamiento explícito por el control de resortes de poder de importancia estratégica para el país: las divisas y los precios. Por un lado, un pequeño grupo de grandes empresas que controla puntos neurálgicos de la economía intensificó, desde noviembre pasado, la corrida cambiaria y la remarcación de precios, mostrando así su decisión de “levantar por el aire” al Gobierno. Por otro lado, un equipo económico que empezó en diciembre con nuevas propuestas para contener la corrida y la remarcación de precios, mordió el polvo de una derrota al tener que devaluar, y busca ahora hacer pie intentando limitar el poder de fuego del capital monopólico. En medio de esta tormenta apareció CFK y marcó la agenda política. Usando en reiteradas ocasiones la cadena nacional, convocó a la población a participar activamente en el control de los precios. Acusó a los grandes empresarios de abusar de su posición dominante en el mercado, dolarizando los precios, y apostó a la “formación de una burguesía con conciencia nacional” a fin de consolidar un capitalismo más “racional”. Describiendo un mercado de trabajo polarizado por el trabajo esclavo y el ahorro en dólares, convocó a los sindicatos a priorizar la lucha por el empleo y la inclusión social.

Así, las acciones de un número reducido y poderoso de actores sociales y las definiciones y reacciones del Gobierno arrojan un haz de luz sobre la estructura de poder actual, es decir, sobre el nudo gordiano que hemos analizado en este diario (20/1/2014). Formado a lo largo de más de medio siglo, este nudo no se cortará en el corto plazo. Para cortarlo es necesario acumular fuerzas, conociendo la esencia de los problemas que enfrentamos y transformando ese conocimiento en conciencia colectiva y movilización organizada. De ahí la importancia del momento actual: el mismo revela de un modo peculiar de dónde venimos y hacia dónde debemos ir para superar los problemas que nos aquejan.

Este gobierno se propone consolidar un capitalismo más “racional” e inclusivo. Estos objetivos son rechazados por los sectores más poderosos y este rechazo deja al desnudo la estructura de poder que nos ha condenado al estancamiento económico, las crisis políticas y el canibalismo social durante más de medio siglo. Lo que está en discusión hoy día es el control monopólico de resortes clave del poder –precios, divisas e información– que tienen un impacto brutal sobre la vida de la nación. En este contexto, explicar la coyuntura actual desde la perspectiva de la financiarización –es decir, de una “nueva” fase de acumulación del capital caracterizada por la hegemonía de las finanzas sobre la producción– conduce a políticas equivocadas. Esta mirada torna invisible lo central a la ecuación capitalista: las formas de producción del excedente económico. Confunde además las formas de producción con los mecanismos de apropiación y distribución tanto del excedente como de la riqueza acumulada. Si bien los grupos e instituciones financieros son canales indispensables para la circulación de la especulación financiera, no son los únicos. Hoy día no hay separación entre el capital financiero y el capital productivo. Constituyen una entidad única donde lo decisivo, en términos de la generación del excedente, es la reproducción de cadenas de valor global que integran el proceso productivo a nivel mundial y lo desintegran a nivel local como nunca antes ocurrió en el mundo capitalista. De ahí el rol cada vez más importante de las grandes empresas transnacionales, tanto en el comercio exterior “informal” como en la especulación financiera. Por otra parte, la historia nos enseña que, si bien esta última adquiere gran relevancia en los momentos de crisis del ciclo capitalista, los factores determinantes de las crisis se encuentran en última instancia a nivel del proceso productivo global. 

Necesitamos entonces mirar más de cerca nuestro sistema productivo y sus actores sociales para poder determinar de dónde venimos y hacia dónde vamos. En este sentido, el conocimiento del modo en que nos integramos a la división internacional del trabajo y a las cadenas de valor global, y el impacto que esto tiene sobre la producción, el mercado interno, el mercado de trabajo y las empresas, es de fundamental importancia. Si hacemos este análisis, no podremos seguir eludiendo el fenómeno de la dependencia tecnológica y su impacto sobre la concentración del capital, las empresas nacionales y la fragmentación del mercado de trabajo. Este es el dilema central que enfrentamos. Resolverlo implica, entre otras cosas, fortalecer el rol del Estado no sólo en su capacidad para regular la producción, la apropiación y la distribución del excedente, sino también en su capacidad empresaria.

El momento actual adquiere particular significación porque revela la conexión entre el sistema productivo y la especulación a nivel financiero y comercial. Revela que, tal como han sido otorgados hasta ahora, los subsidios a la industria, al mercado interno y a las exportaciones industriales garantizan grandes ganancias empresarias, pero no bastan para impulsar un capitalismo más “racional”, o para lograr una inclusión social sostenible. Mientras los sectores estratégicos de la industria sean controlados en forma monopólica u oligopólica, el futuro industrial quedará cautivo de la lógica de un capitalismo transnacional que controla decisiones, tecnología y segmentos cruciales de cadenas de valor global en las que nuestras industrias se encuentran integradas de manera poco sofisticada y son fácilmente sustituibles. En tanto no se cuestione un modelo de negocios agrario centrado en la necesidad creciente de importaciones de un paquete tecnológico, cuyos proveedores son unas pocas empresas multinacionales que controlan sectores clave del sistema agroalimentario a nivel global, el campo también reproducirá la dependencia tecnológica. Mientras el comercio exterior, el acopio, la distribución y el comercio interior estén dominados por el capital monopólico y oligopólico, la dependencia tecnológica terminará “encarnándose” en el “saqueo del bolsillo” de los consumidores.

A diferencia de otros momentos de nuestra historia, hoy se ha hecho explícito no sólo el accionar del capital monopólico, y su impacto sobre la vida entera del país, sino también cómo hay que hacer para frenar este embate. En efecto, la corrida y la dolarización de precios se intensificaron a partir de la ruptura de un acuerdo pactado en diciembre entre el Gobierno y los grandes exportadores de cereales. Según el mismo, estos últimos liquidarían las divisas que retenían del remanente de la cosecha de 2013 a cambio de Letras del Tesoro a un interés del 3,65 por ciento más el diferencial entre la devaluación del peso ese día y el 30 de junio de 2014. La ruptura de este acuerdo y la persistente retención de parte de la cosecha de cereales de 2013 por parte de los grandes productores agropecuarios y centros de acopio intensificaron la escasez de divisas para hacer frente al fenómeno de la restricción externa e incentivó la corrida cambiaria. El intento oficial de cerrar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo con ajustes diarios y previsibles incentivó la corrida y la sangría de las reservas del Banco Central. Asimismo, la inmediata dolarización de los precios a nivel de la producción puso en jaque a la política de Precios Cuidados. Estos procesos llevaron a una gran devaluación el 23 de enero, seguida por una flexibilización relativa del control de la venta de divisas a los pequeños ahorristas. Esta medida permitió aislar al “chiquitaje” de los grandes operadores en el mercado de cambios.

La gran devaluación no logró revertir la situación, y la corrida y la dolarización continuaron imparables. Sólo a fines de la primera semana de febrero, la situación empezó a cambiar. ¿Qué es lo que permitió este cambio? En un contexto de crecientes demandas de control del comercio exterior, y de una velada amenaza oficial de considerar esa posibilidad, el 29 de enero, la Comisión Nacional de Valores obligó a las entidades financieras a informar diariamente todas las transacciones en el Mercado de Valores. El Gobierno adquiría así una radiografía de los actores y montos involucrados en las transacciones diarias operadas en “contado con liqui”, mecanismo que por ese entonces era central a la corrida y a la fuga de divisas. Ese mismo día, CFK denunciaba las maniobras especulativas de los “bancos, grupos económicos, importadores y exportadores”. Al día siguiente, el Gobierno anunciaba una investigación de estos grupos, sospechados de especular con divisas por un valor de seis mil millones de dólares. Tres días después, CFK denunciaba por cadena nacional a los grandes empresarios por la dolarización indiscriminada y convocaba a la militancia y a la población a movilizarse activamente para controlar los precios. Paralelamente, el Banco Central elevaba las tasas de interés y obligaba a los bancos a inundar el mercado cambiario con dólares, al fijar un tope del 30 por ciento a los activos líquidos en moneda extranjera. Estimados en 10 mil millones de dólares, éstos superaban en todos los casos el 50 por ciento de los activos líquidos de los bancos, llegando en algunos casos a representar el 150 por ciento. Si bien el 30 de abril era la fecha límite para pesificar activos, el efecto sobre el mercado de cambios y sobre los exportadores fue inmediato. Ese mismo día, estos últimos se comprometieron a liquidar divisas por 2 mil millones de dólares antes del fin de febrero. A partir de entonces, la corrida se atenuó y el centro de la pelea gira ahora en torno de la dolarización de los precios. El control más amplio y estricto de la formación de precios en las cadenas de valor, incluyendo a productores y proveedores, y el aumento de las sanciones por incumplimiento del acuerdo de precios son pasos importantes que deberán ser profundizados para que la política de Precios Cuidados sea eficiente.

Los hechos han puesto en evidencia a los que hacen la corrida cambiaria, a los que dolarizan, y la conexión entre ambos fenómenos. Los intereses que se persiguen, los mecanismos que se utilizan y la forma en que la corrida cambiaria se convierte en remarcación de precios han salido a la luz del día. Trascendiendo el limbo oscuro e intangible del dólar blue, del “contado con liqui” y del dólar Bolsa, la corrida es “dolarización” y se encarna en ámbitos concretos: las empresas, las cadenas de valor y los barrios. Se ha demostrado que si un gobierno transparenta lo que está ocurriendo, usa con decisión los resortes que el Estado tiene y legitima este uso, convocando a la movilización popular en defensa de un interés común, puede frenar el embate de los intereses monopólicos. Sin embargo, esta ofensiva no ha concluido. De ahí la importancia de profundizar la movilización organizada de la población en torno de objetivos que afectan la vida del conjunto, y de hacer valer toda la fuerza del Estado en defensa de los trabajadores, de los consumidores y de los que siguen excluidos.

* Socióloga.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Sociedad de consumo, segregación y proyecto popular

Ayer reproduciamos en este blog las acertadas y oportunas palabras de Emilio Pérsico que nos llevaron a redactar  lo que sigue y queremos compartir con los compañeros y compañeras:




La presente etapa del capitalismo que nos toca vivir se caracteriza, entre otros aspectos, por su frenética estimulación al hiperconsumo. En la era de los hipermercados y del hipertexto, no es exagerado agregar ese prefijo.

Y si se pretende comenzar con esta idea de la estimulación al hiperconsumismo es porque entendemos que es un aspecto esencial  para poder ir aproximándose a un fenómeno como el de los llamados grupos marginales violentos, producto de sociedades que tienden por su propia dinámica  a la segregación.

En momentos que la muerte de Nelson Mandela nos recordó la nefasta política del apartheid en Sudáfrica, es bueno comenzar a abrir los ojos porque nuestras sociedades se están estructurando sobre la segregación, aún con las importantes políticas de inclusión social que vienen desplegando los gobiernos populares de América latina.

Recientemente, Premesh Lalu, director del Centro de Investigación en Humanidades de la Universidad de la Provincia Occidental del Cabo, señalaba que las luchas en contra del apartheid no se enfocaron en el problema de la economía. Por ello, ésto no sólo lo podemos ver a través de los muros que separan EEUU de México, Israel de Palestina, sino también a través de muros menos tangibles como los que separan a las favelas de la voluptuosa y turística Río de Janeiro, en los barrios como Aulnay-sous-Bois y Clichy-sous-Bois que rodean a la lujosa Paris y hasta en la gélida Estocolmo este año se han vivido sucesos de violencia en barriadas de inmigrantes.

Aún con el importante crecimiento económico vivido por la Argentina en los últimos diez años, y la consiguiente reducción de los niveles de pobreza, en una Buenos Aires empalagada de si misma y gobernada por la derecha despreocupada se ven personas viviendo en las calles, expulsadas de las villas que hace rato dejaron de ser de emergencia para ser estructurales. Por lo que una vez más podemos corroborar que Argentina no está aislada de este mundo.

El hiperconsumismo está estrechamente ligado al descarte, al use y tire. Y lo que se consume y descarta a repetición no son sólo celulares, computadoras, televisores, autos. El ser humano también es descartable. Pensar que hoy alguien pueda hacer carrera en una empresa buena parte de su vida laboral es casi tan fantasioso como creer en el caballero salvador de la princesa desdichada. Los deportistas comienzan su ciclo profesional cada vez más jóvenes y son reemplazados cada vez más rápido, dejándolos en condiciones físicas muchas veces desastrosas. Y qué decir de los viejos, cuando recordamos aquellas muertes masivas (unos 10 mil) por abandono tras una ola de calor en Francia. Varios centenares de cuerpos nunca fueron reclamados por sus familiares.

Los pibes de las barriadas populares también son mano de obra descartable de las organizaciones delictivas.

Como afirmara el antropólogo Maurice Godelier, en las sociedades del presente sin dinero no hay existencia social. O sea, la exclusión no es sólo económica ya que también aparta al ser humano de la vida social, haciendo que en la medida en que avanza el tiempo sus posibilidades de reinserción sean cada vez más dificultosas, para él y también para sus hijos.

Pertenecer tiene sus privilegios, decía una famosa propaganda de tarjeta de crédito. Y para pertenecer hay que estar adentro. Y la verdad es que prácticamente todos queremos estar adentro, en algunos casos es sólo una cuestión de tiempo. Y por lo tanto a los que no los dejan intentarán meterse por la ventana o por donde sea.

Los bolsones de poblaciones marginadas que se ven en la CABA, el Gran Buenos Aires, Rosario y Córdoba, coexisten con la exhibición de crecientes sectores acomodados que gastan grandes sumas de dinero en casas de barrios cerrados, tecnología, autos y ropa de marca. Todos elementos de estatus, según marcan las grandes industrias culturales que llegan a todos.

El descomunal negocio inmobiliario, al igual que la soja, captura nuevos territorios expulsando al pobrerío y excluidos a zonas cada vez más marginales, que a su vez generan sus propios marginales. Así se va creando un mundo en el que la primera norma de convivencia social es el sobrevivir perteneciendo a como de lugar, territorio ideal para la captura de mano de obra barata para el delito, ya sea autogestionado o monopolizado por organizaciones, entre las que se encuentra la propia policía. En este territorio el mundo del trabajo y la solidaridad no es el modelo socialmente hegemónico.

Ante esto, los incluidos, impregnados de miedo, salen al mercado a comprar seguridad privada y patalean por una necesidad casi infinita de seguridad pública, actitud que se contradice con una tradición a querer evadir las cargas tributarias. Así, a la policía se le exige que el negraje vea obstaculizado el ingreso a los barrios decentes que pretenden gozar en paz de su consumo a cambio de un creciente aislamiento. En algún momento se llegó a hablar de una refeudalización. Ello es claro en Córdoba y también en numerosas localidades de nuestro país. “La policía garantizaba ese orden, que se aceitaba con los recursos que el narcotráfico le derivaba a la policía y que ha perdido transitoriamente su lubricante”, en palabras del antropólogo Pablo Semán el periodista Horacio Bervitsky reseña esta situación (Página/12, 8 de dicembre de 2013). “Cuando el reaseguro policial desaparece, emerge el carácter masivo del horror. ‘La Córdoba dividida y desigualada a la fuerza ha mostrado por un segundo la arquitectura y el dolor generalmente enmudecidos de su constitución social’, concluye el calificado observador”, agrega el periodista. 

El shopping Dot descargando sus aguas al Barrio Mitre, en la CABA, es otro claro y muy gráfico ejemplo de lo que aquí se pretende exponer.

“Nos regalan miedo para vendernos seguridad”, increpaba un graffiti callejero. En la España en crisis por el modelo neoliberal se trata en estos momentos en el Congreso una ley de Seguridad Privada que permite a los empleados de las empresas identificar, cachear y detener a ciudadanos en sus zonas de competencia laboral (Naiz info, 11 de diciembre  de 2013).

Observando la seguridad en su doble faceta, como política y como negocio, creemos que tal vez sea hora de empezar a romper el negocio, fundamentalmente el de la droga (replantearse la ilegalidad del comercio es fundamental, para que pase de ser un problema de seguridad a ser un problema de salud pública), para que desde el Estado y las organizaciones populares se pueda trabajar en mejorar las acciones de inclusión en lo económico, en lo político, en los social y también en lo cultural, poniendo el foco en promover valores de superación personal y solidaridad colectiva, en particular hacia ese combinado abstracto más amplio que es la Argentina. Como dijo el Pepe Mujica, los argentinos tienen que quererse un poquito más. En definitiva, que vuelva ser sentida esa vieja consigna peronista que decía nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.

Integrar en todos los frentes, como alternativa al nuevo apartheid que nos propone la sociedad del hiperconsumo. Ese es el desafío de los gobiernos populares a través del Estado y la organización para romper definitivamente con la Argentina del liberalismo individualista.  






viernes, 20 de diciembre de 2013

domingo, 15 de diciembre de 2013

Los dueños de los dólares

Leemos a Alfredo Zaiat

...La estrategia oficial de desendeudamiento pagando deuda con reservas fue útil para ampliar márgenes de autonomía de la política monetaria y fiscal, además de liberarse de las presiones del mercado financiero internacional. Pero ese esfuerzo fue demasiado intenso, en particular en este año al involucrar un monto equivalente al 75 por ciento de las reservas que descendieron de la cuenta del BCRA, que redujo esa autonomía aunque con otro sujeto económico con capacidad de condicionar la gestión gubernamental: no son ya financistas y sus bancos de inversión, sino los dueños de los dólares comerciales, destacándose entre ellos las grandes exportadores de granos.
Los contextos locales e internacionales del mercado internacional de granos son otros y la sofisticación financiera, operativa y fiscal de los comercializadores multinacionales de cereales es incomparable con la de décadas pasadas. Esto exige herramientas de intervención oficial más complejas y superadoras a la de una Junta Nacional de Granos, suprimida por la ola neoliberal en 1993. Pero si el Gobierno aspira a transitar sin sobresaltos el último tramo de su gestión debería evaluar la necesidad de recuperar un organismo de regulación del mercado de cereales creando una especie de agencia de comercialización de las cosechas, asegurando por esa vía un mejor precio a los productores para luego exportarlas. Este fue un proyecto que circuló por despachos oficiales en 2009 y que fue desestimado. Sin impedir la actuación de las grandes exportadoras, el Estado recuperaría de ese modo capacidad de regulación en un mercado sensible, como hacen Canadá y Australia a través de entes públicos de esas características en la comercialización del trigo (Canadian Wheat Board y Australian Wheat Board Limited).
Es una alternativa que tiene a disposición el gobierno de CFK para no quedar atrapado en un callejón estrecho adonde lo conducen los dueños de los dólares.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La sociedad del apartheid

En estos días que se homenajea al líder sudafricano recientemente fallecido es oportuna la nota de hoy de Horacio Verbitsky. En ella, el periodista y titular del CELS toma como casos los de Córdoba, Rosario y la provincia de Buenos Aires, pero nos hizo recordar que un año atrás, saqueos mediante, compañeros de Bariloche nos comentaron sobre cómo también en esa ciudad la policía a través de una suerte de retenes tenía como política bloquear el acceso de los jovenes del alto a la bucólica ciudad del turismo y el consumo.

Aún con todos los avances realizados en estos diez años hay sectores sociales que estructuralmente están siendo relegados de acceder a este desarrollo, y lo que se pretende imponer casi por inercia desde el pensamiento conservador es una suerte de apartheid para que fantasiosamente los incluidos vivan en un nihilismo consumista que puede chocar violentamente contra la realidad, como ocurrió días atrás en Córdoba.

Reflexionar sobre cómo estas sociedades del hiperconsumo se van transformando en segregacionistas es un desafío para la militancia que apoya y trabaja para el proyecto nacional y popular en curso, con el objeto de torcer ese designio de estos tiempos del capitalismo y poder profundizar no sólo el desarrollo económico de la Argentina sino en paralelo el grado de inserción de los sectores populares. O sea, alcanzar la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria.




viernes, 6 de diciembre de 2013

Hebe con Milani. Encuentro histórico


Hoy salió la revista de la Asociación Madres de Plaza de Mayo ¡ni un paso atrás!, en la que su presidenta Hebe de Bonafini entrevista al General César Milani. Imperdible!

HB: ¿Por qué no se acercan (los militares) más a la gente de los barrios, qué pasa? ¿La gente no los quiere, los rechaza?
CM: Bueno, no. En los últimos tres meses hemos tenido 80 médicos trabajando en el Conurbano. A nosotros nos gustaría participar mucho más. La Presidente formó ahora una Secretaría dentro del Ministerio de Defensa, de coordinación con las emergencias (se refiere a la Secretaría de Coordinación Militar de Asistencia en Emergencias). Yo decía recién, ojalá pudiéramos trabajar en barrios, en casas.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Acerca del logo de Bloggers en Acción





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sábado, 30 de noviembre de 2013

Matarife nacional y popular

Cuando recién comenzábamos, recibimos por primera vez a carniceros y matarifes. Al final, a los muchachos del Mercado de Liniers, y uno cuando se va me dice: ‘¿Sabés a cuántos gobiernos nos comimos los ganaderos?’. Yo le contesté: ‘Mirá, por ahí vuelven a ganar, pero si no hacés lo que tenés que hacer, al primero que voy a ir a buscar es a vos’. Ahí es cuando uno se gradúa de economista.

Guillermo Moreno en su despedida de ayer.





domingo, 24 de noviembre de 2013

Axel Kicillof

Leemos a Alfredo Zaiat

El perfil preferido de ministro de Economía del mundo empresario y su eco en medios de comunicación es un egresado de la Facultad de Economía, preferentemente con un posgrado en una universidad de Estados Unidos, y con vínculos como asesor o empleado en multinacionales, grupos económicos o bancos. Esa persona es la que sabe y tiene noción sobre qué hacer con la economía porque es un técnico no contaminado por “ideologías”. El resto, dicen con soberbia, no entiende cómo funcionan las leyes sagradas de la economía.
Esta construcción del “buen economista” colisiona cuando aparece uno como Axel Kicillof, mejor promedio de su camada, medalla de oro y con un doctorado calificado con un diez por el Tribunal de Tesis. Se les complica aún más porque tuvo militancia política universitaria en una organización juvenil no partidaria y como funcionario además puede mostrar éxitos de gestión.
Trabajó en equipo en la elaboración del plan de expansión y financiero de Aerolíneas Argentinas estatizada bajo la conducción de Mariano Recalde, recuperando la línea de bandera vaciada durante años por el grupo español Marsans. Integró el comando de la intervención de YPF bajo control estatal, compañía dirigida por Miguel Galuccio. que en menos de dos años mejoró todos los indicadores productivos, financieros y contables.
Como director estatal en representación del 25,97 por ciento de las acciones de Siderar, orientó a la trasnacional Techint a invertir en la ampliación de su planta en Argentina, grupo que está ganando mucho dinero en el país debido a que está trabajando a pleno la división dedicada al mercado interno conducida por Daniel Novegil a partir de la fortaleza de la demanda doméstica. El balance presentado en la Bolsa de Comercio es más preciso que sentencias negativas de especialistas de empresas sobre la labor de Kicillof en Siderar: en nueve meses de este año contabilizó ganancias por 1315 millones de pesos, cuando en el mismo período del año anterior había registrado 690 millones de pesos.
También fue el impulsor del Pro.Cre.Ar junto a Diego Bossio de la Anses, el más ambicioso plan de financiamiento a la vivienda con gestión y resultado exitoso. Con esos antecedentes, la principal definición sobre la figura del nuevo ministro de Economía fue la de marxista, en otra demostración de la vigencia de la Ley de Ook (también conocida como Ley del Míniimo Esfuerzo) en gran parte de los analistas.
Kicillof es uno de los más importantes investigadores argentinos de la obra de John Maynard Keynes, economista inglés al que se lo reconoce por sus aportes a la ciencia económica para salvar al capitalismo de la Gran Depresión del siglo pasado.
Kicillof escribió en el libro Fundamentos de la Teoría general. Las consecuencias teóricas de Lord Keynes que estudiarlo fue “un descubrimiento liberador”. Sólo los promotores de la ignorancia pueden asociar Keynes con Marx. Y un keynesiano con un marxista. Puede haber keynesianos de derecha/ortodoxos o de izquierda/heterodoxos. Kicillof es la segunda versión.
(...)
Un país como la Argentina, que fue un megaendeudador serial durante cuarenta años, estaba dispuesto a entregar cualquier cosa que le pidieran para conseguir un dólar. Los que califican hoy a la Argentina son primos hermanos de los que le cobraban comisiones. Señores: se les acabó el negocio con la Argentina. No estamos para eso; estamos para otra cosa... Axel dixit

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Día de la Soberanía



Vuelta de Obligado: El vicepresidente habló desde el monumento de la Batalla de la Vuelta de Obligado, que fue puesto en valor por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en San Pedro, a la vera del rio Paraná, próximo al lugar donde se desarrolló la batalla. La Presidenta, recordó Boudou, "puso en valor parte de la historia que estaba escondida".

domingo, 20 de octubre de 2013

Bachata para la provincia de Buenos Aires


52,8 +

Leemos

"Hoy tiene (CFK) 52,8 de imagen positiva, 37,7 de imagen negativa y un 9,5 por ciento que se niega a contestar. En esta pregunta le pedimos a la gente que se defina, o sea que no aceptamos el regular. Insisto que tal vez los que opinan bien de la Presidenta, el domingo voten a candidatos que no son del FPV, pero no es gente que esté enojada". (Roberto Bacman, titular de CEOP)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Más y mejor Estado

Leemos

Los argentinos son partidarios de un Estado fuerte, que opere empresas por sí mismo y regule de modo firme la economía. La sentencia resulta inapelable luego de ver los resultados de varios sondeos realizados por la consultora Ipsos Mora y Araujo en los que se demuestra aquella preferencia. En mayo del 2012, a escasas tres semanas de la reestatización de YPF, el aval ciudadano al dominio estatal alcanzó el registro más alto de las últimas décadas, con un 71 por ciento. El control de precios también cosecha aplausos, en particular en los segmentos socioeconómicos más postergados. A la luz de estos datos, las medidas de intervención, generalmente controvertidas, no parecen un capricho del gobierno de turno.


sábado, 12 de octubre de 2013

Clase media



En la España del ajuste neoliberal lo que crece es el número de millonarios y el de pobres.

“A la vez que el salario medio se ha reducido un 0,6%, el número de personas en el Estado español con un patrimonio valorado en más de un millón de dólares -el equivalente a 740.000 euros- ha experimentado entre mediados de 2012 y la primera mitad de 2013 un crecimiento del 13,2%, hasta un total de 402.000 personas, según un estudio de Credit Suisse”, señala el diario vasco Noticias de Alava.

A su vez, la tasa de pobreza ha pasado del 19,7% de los hogares españoles en 2007 al 21,1 en 2012. “Un incremento que se produce a pesar de que el umbral de pobreza ha pasado de 15.900 euros al año por hogar (dos adultos y dos menores) en 2009, a 14.700 euros al año en 2012. Es decir, que para ser considerado pobre hay que ser más pobre que antes. Esto ha producido que muchos jubilados que hace años estaban en situación de pobreza, ahora no lo están aunque la pensión sea la misma y los precios hayan aumentado”, señala el diario El País.

Desde Cáritas han señalado que "nos aproximamos a un modelo social darwinista (anglosajón) con pocos ganadores y muchos perdedores".

Mientras tanto, en la Argentina que viene remontando esas delicias que regala el neoliberalismo, un análisis de la consultora especializada en consumo W, en base a los datos de la Asociación Argentina de Marketing (AAM) y de la Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión (SAIMO), el 46% de los hogares argentinos es de clase media, cuando en 2004 sumaba el 39%.

En apoyo a estos datos, un informe del Banco Mundial, con otra metodología y datos de 2010, destaca que la Argentina es el segundo país de la región con más clase media (48% de la población), apenas por debajo de Uruguay (con 48,1%).

Asimismo, el BCRA destaca que más del 90% de los empleados cuenta con un empleo pleno o de tiempo completo, cuando en 2003 la proporción era de 79%.

Esperemos que esta creciente clase media no se vuelva a suicidar y recuerde lo que le sucedió cuando se dejó encantar por los cantos de sirenas que nos prometían ser parte de un primer mundo que hoy se ahoga en su propia salsa.

“Ha llegado el momento de que las clases medias, que son el equilibrio y la garantía del orden y del progreso en todos los países civilizados –no en los subdesarrollados, en que predominan los líderes y los demagogos-  deben unirse para contrarrestar los ímpetus de la masa, dirigida por provocadores y aprovechados”. Tribuna Cívica, Nº 77, del 21 de agosto de 1958.

Cívicos de ayer, cívicos de hoy… Qué hay de nuevo, viejo?

lunes, 7 de octubre de 2013

Sensaciones, expectativas, aumentos de precios e incremento de ingresos



Cuando se intentó hablar del efecto de los medios de comunicación en la sensación de inseguridad en la población -sensación que no se condice con los datos puros y duros-, una ola de indignación se apoderó de los sectores medios y medios altos, fogoneados por esos mismos medios de comunicación que cuando no tuvieron un asesinato del día pusieron en pantalla otro ocurrido en años anteriores. (ver)

Hoy vamos hacer mención a otra sensación que se expande también en esos sectores sociales que precisamente no deberían padecerla. Es la sensación de inflación desbocada, que oh! casualidad es también fogoneada por los mismos medios y sus empleados del Congreso de la Nación.

En nuestras recorridas porteñas, jubilados y empleados que precisamente no viven en barriadas populares se nos han quejado del aumento de los precios de los medicamentos y de los alimentos, y cuando les retrucamos que sus ingresos habían aumentado más que la inflación más inflacionada los argumentos esgrimidos no fueron muy contundentes.

Ya que hablamos de sensaciones, diremos que tenemos la sensación de que como el bolsillo es el órgano más sensible del hombre, y de la mujer, impacta más la creciente cantidad de billetes que hay que sacar para pagar un gasto que la creciente cantidad de billetes que nos ingresan a fin de mes o quincena. Si, si..., las excepciones existen.

Para tratar de poner algo más de contundencia a esta sensación (la nuestra) repasaremos algunos números:


Jubilaciones
En este año 2013 el incremento anual fue del 31,78% (31,05% fue en el 2012). Radio Continental, del Grupo Prisa, destacaba que “desde la puesta en marcha de la Ley de Movilidad en febrero 2009, se ha producido un aumento de todas las jubilaciones y pensiones del 259%, y desde 2003, se otorgaron 22 incrementos de haberes previsionales, que elevaron la jubilación mínima en 1.551%, priorizando la mejora de las condiciones de vida de los adultos mayores más vulnerables”.

Además de este ingreso, se debe tener presente que el PAMI no sólo cubre casi la totalidad de las necesidades médicas, sino también algunas recreativas.


Salario
El Consejo del Salario Mínimo acordó en julio de 2013 fijar el Salario Mínimo Vital y Móvil en $ 3.300 desde el 1° de agosto de 2013, con lo que este año el incremento será del 14,78%.  A partir del 1° de enero den 2014 subirá a $3.600, siendo la suba final del 25,21%. En 2004 era de $450.

“Una estimación reciente realizada por Roxana Maurizio, economista de la UNGS, evidencia que entre 2003 y 2011 el salario mínimo real en Argentina registró un aumento del orden del 200 por ciento. Aun cuando esa dinámica se debilitó por la aceleración de la inflación desde 2007, el mínimo mantuvo un comportamiento positivo al “ganarles” a los aumentos de precios un 6 por ciento. La tendencia se mantuvo los últimos dos años, cuando el SMVM aumentó por encima de las mediciones de precios alternativas al Indec y también superó al promedio de mejoras acordadas en paritarias” (Página /12, 30 de julio de 2013).


Los trabajadores argentinos pueden comprar con su salario mínimo más pan, carne y otros productos derivados del campo que sus pares en Brasil y en Uruguay, donde no existen las retenciones ni los cupos a las exportaciones agrícologanaderas. (ver)


En cuanto a la evolución del salario real podemos atenernos al siguiente cuadro





Como podemos ver no vivimos en el paraíso, pero tampoco en el infierno tan anunciado. El aumento de precios es para ocuparse, al igual que la cuestión de los trabajadores no registrados.

Según estadísticas del Banco Mundial la Argentina es el segundo país de la región con más clase media (48% de la población), apenas por debajo de Uruguay (con 48,1%). Entre 2003 y 2012 la facturación por ventas de electrónicos, CD, electrodomésticos y computación en shoppings subió al 37% anual, y al 32% anual en supermercados. A la vez, el número de teléfonos celulares en servicio aumentó una tasa promedio de 27% anual, mientras los accesos a Internet  crecieron a un ritmo promedio anual de 43% en las empresas y de 31% en los hogares.

Volver a las políticas que llevaron a reducir el 13% de las jubilaciones y los salarios de los trabajadores públicos con la excusa de pagar la deuda externa, y arrastraron a miles de jubilados a las calles al grito de “450”, 26% de desocupación y 51% de pobreza no nos habla de futuro, sino de las peores pesadillas argentinas. Nadie se acuerda ya de la hiperinflación alfonsinista y menemista? Seguro que sí, como así también el descontrol inflacionario de los liberales que coparon el Estado durante la última dictadura

Y bueno muchachos estos son los datos. A ustedes les gusta hablar de EXPECTATIVAS, banquense que hablemos de SENSACIONES PREFABRICADAS.

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