domingo, 17 de noviembre de 2013

Los límites del capitalismo con tinte nacional

Leemos a Alfredo Zaiat

La compra del 22,6 por ciento del paquete accionario del control de Telecom por el financista mexicano residente en Nueva York David Martínez revela tres cosas. Una, existe interés de inversores extranjeros en Argentina pese a lo que afirman nostálgicos de las crisis y el ajuste. Dos, el gran empresariado nacional sigue ausente como sujeto económico dinámico del capitalismo local. Tres, si bien la Anses es accionista pasivo al poseer el 25 por ciento del capital de esa telefónica, el Gobierno dejó pasar la oportunidad de que el Estado ingrese en forma inmediata como operador directo en un sector estratégico del desarrollo mientras maduran las inversiones de Arsat.
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El mismo día que se conoció el reportaje de David Martínez al diario de finanzas The Wall Street Journal, donde ponderó las posibilidades de crecimiento argentino, los principales representantes de las cámaras empresarias se reunieron a almorzar en el Palacio Duhau. Martínez afirmó al TWSJ que “Argentina presenta increíbles oportunidades de crecimiento a largo plazo, en mi opinión las mayores en América latina. Hay un valor enorme en la empresa. Claramente, los títulos argentinos están deprimidos, pero el potencial es abrumador”. Mientras, representantes de las dos grandes asociaciones de bancos privados (nacionales y extranjeros), de la Cámara de la Construcción, la Sociedad Rural, la Unión Industrial y Asociación Empresaria Argentina (AEA), esta última conducida por Héctor Magnetto (Clarín) y Paolo Rocca (Techint), se reunieron para convencerse de que el Gobierno atenta contra la inversión privada.
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Esos 960 millones de dólares [NdR: los que invertirá Fintech en la compra de Telecom] son equivalentes a los que el Banco Central pierde en sólo un mes por el turismo de clases acomodadas. La experiencia en la petrolera nacional YPF, como en AySA con el servicio de aguas y cloacas, en el Correo o en Aerolíneas Argentinas, refleja que sólo el Estado invierte para una profunda expansión de sectores estratégicos, ya sea para recuperar el autoabastecimiento energético, para brindar servicios esenciales a la población o para interconectar ciudades en un territorio extenso como Argentina. Entre otros aspectos estructurales de inversión, proveedores nacionales y desarrollo tecnológico local, el Estado hubiese podido actuar con Telecom estatal como empresa testigo para evitar los actuales abusos a los consumidores de las telefónicas y prestadores de conexiones a Internet. Teniendo en cuenta además la brusca presentación en el escenario económico local de la restricción externa, se requiere de decisiones estructurales con mirada estratégica sobre el flujo de divisas futuro. La inversión extranjera asegura que habrá presiones sobre el mercado cambiario al momento de la remisión de utilidades.

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