Por su parte, el gobernador Felipe Solá ratificó que el impuesto inmobiliario "no bajará de ninguna manera".
Solá dijo que los ruralistas no aportan lo necesario a la provincia y destacó que dentro de la cantidad de tributos que paga el sector, lo que abona "es mínimo; menos de 10%, y eso queda en gran medida a las intendencias" dijo el gobernador e insistió en que "las entidades del agro admitieron que el inmobiliario rural prácticamente no existía". El jefe del Estado provincial acusó además a los intendentes del Consorcio Productivo del Noroeste (Copronoba) que se oponen a la medida de hacer "demagogia". "Me parece increíble - subrayó Solá- que algunos intendentes, para hacer demagogia, porque les tienen miedo a las presiones de las sociedades rurales locales, salgan a decir macanas. Hemos hecho un aumento selectivo [del impuesto] en donde estaba más atrasado. Si ligáramos el impuesto con el valor real del campo debería estar mucho más arriba. Nosotros lo ligamos a la rentabilidad de la zona; no sube nada en las zonas más castigadas. En el Sudoeste, es algo muy barato, un 40 por ciento", precisó Solá.
Fuente: La Nación, 28 de diciembre de 2005
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